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Agendar tus encuentros sexuales ¿Ayuda en la relación o la perjudica?

Agendar tus encuentros sexuales puede ayudar a tus relaciones más de lo que puede perjudicarla. En este post te voy a contar cómo.

Resulta que hace unos días publicaba una imagen en mi cuenta de Instagram sobre este tema, y causó bastante polémica el asunto.

Así que me lleve la pregunta al grupo Hablando de Sexo sin Censura y fue curioso leer más opiniones todavía, todas ellas muy diversas…

Están los que creen que es algo que daña las relaciones y que es mejor fluir.

Y desde luego, hay otras personas que opinan que puede ser una buena idea y ayudar a mantener la chispa en la relación.

Tú qué crees: ¿Es mejor fluir o es mejor agendar tus encuentros sexuales?

En este artículo te voy a contar lo que yo pienso de este tema y además, te daré algunas ideas de cómo llevar un calendario sexual que te permita fluir en tus encuentros sexuales.

¡Lo mejor de estos dos mundos tan diferentes!

No porque piense que tener un calendario es es la mejor opción, sino porque creo que puede ser un reto divertido para esta temporada.

Vamos a ver qué tal resulta.

¿Llevas un calendario sexual?

Quiero decir, ¿marcas con una X el día que tienes sexo?

Yo sí lo hago, y de hecho marco si he tenido orgasmos, si me he masturbado y muchas cosas más.

¿Por qué? porque me gusta saber estas cosas.

Me gusta identificar qué días del mes estoy más activa sexualmente y cuáles estoy un poco con menos ganas.

Además, me permite ver los meses que más sexo he tenido y reflexionar si está pasando algo a nivel mental, físico, emocional o de otro tipo en mí, en mi pareja y en la relación que tenemos.

¿Para qué sirve esto? Para aprovechar mejor los días que tengo menos ganas y disfrutar más cuando estoy a tope.

Porque, en caso de que no lo sepas, hay momentos del ciclo en los que estamos con mucho deseo sexual. Más receptivas, más húmedas incluso.

Y hay otros días que estamos menos deseosas, mucho más secas e inapetentes.

Saber eso nos puede ayudar a tener una mejor relación con nosotras mismas y con nuestras parejas.

Es curioso… Vamos por la vida queriendo soltar el control, ¡y me parece estupendo!

Sin embargo, una cosa es cierta: si te abandonas del todo al fluir del momento, corres el riesgo de quedar a la deriva.

Y más si tienes en cuenta que en las relaciones con mayor duración la monotonía entra a ocupar un lugar muy importante.

De hecho, en algunas relaciones la rutina es incluso lo más importante de la relación.

Y soy del pensar que la monotonía no es algo malo en sí misma.

De verdad, me parece genial que exista y que se tenga una rutina en la relación.

Entiendo que puede ser agobiante, triste e incluso desmotivante caer en la rutina, sobre todo porque queremos que la relación sea un eterno noviazgo o luna de miel.

Pero siento decirte que eso no es así. No ocurre. No es posible.

Una buena y sana relación se sostiene gracias a la rutina y la monotonía.

Y sí, a muchísimas otras cosas también; pero estas dos son de las que no queremos hablar.

¿Por qué crees que tantas parejas se han separado o se han agobiado juntas durante la cuarentena?

¿Por qué hemos visto mensajes de grandes influencers decir “necesito tiempo para mí” y “es sano darse sus espacios”?

No es porque sus relaciones sean mejores que las nuestras y estén simplemente en un nivel superior, ¡qué va!

Es porque lamentablemente, y aunque cueste aceptarlo, no saben lidiar con la monotonía.

No saben qué hacer con alguien cuando tienes que estar con esa persona tanto tiempo en un espacio reducido.

Creemos que las relaciones son para estar un rato, dormir, tener sexo y ya.

Pero una relación es mucho más que eso, una relación se construye con la convivencia, el aprender, el crear juntos una rutina que sea apropiada para ambos.

Y sobre todo, es compartir tiempo de calidad en medio de sus demás compromisos diarios.

No van de aguantar carros y carretas hasta saturarnos y huir cuando “no soportamos más a la otra persona”.

Aquí se trata de aprender a convivir y crear acuerdos claros que nos permitan seguir siendo nosotros mismos en una relación auténtica.

Te confieso una gran verdad de las relaciones

Las relaciones pueden llegar a ser aburridas.

Lo siento, pero es verdad.

Te lo digo yo que viví 17.5 años en una relación, de los cuales 13 fue en convivencia y 10 de ellos fueron compartiendo 24 horas 7 días a la semana en pequeños apartamentos, trabajando y viviendo juntos.

Y aunque digo que puede ser aburrida por momentos, también te digo, por experiencia, que esto depende de ti, de la actitud que pongas, de lo creativos y divertidos que sean ambos.

Nada como esto para hacer que la relación no sea aburrida, sino una aventura llena de magia.

¡Y no se vale esconderse en los viajes! Tampoco el salir corriendo a casa de un amigo cuando te sientas abrumada.

Porque sí, dirás que “como viajaba tanto, por eso pude aguantar”, y no es así.

Es verdad que la monotonía cambia cuando viajamos. Sin embargo, el reto está en llevar esa novedad y sorpresa a cada momento de la vida en pareja.

Ahí es donde viene el desafío y entra en juego el tema de agendar tus encuentros.

Yo desde luego veo sus ventajas; y creo que haré un experimento con ello que te compartiré al final de este post en caso de que quieras hacerlo conmigo.

¿Programar o no un encuentro sexual?

No sé porqué hay tanto miedo en programar un encuentro sexual… Y no digo ya de hacerlo, sino de simplemente pensar en agendarlo.

Desconozco cómo viviste el tema en tu juventud, pero a mí me tocaba cuadrar y agendar mis encuentros sexuales. Y así lo hacía, aunque no conscientemente.

Las cosas eran así, y no le echaba mucha mente.

Cada vez que quería estar con mi pareja de manera íntima, teníamos que programarnos, ya que ambos vivíamos aún con nuestras respectivas familias.

Para nosotros no cabía una cosa como que “salimos, fluimos y luego ya vemos si vamos o no a tener sexo”.

No funcionaba así. ¿Por qué?

Porque al vivir con mi familia, tenía que dar explicaciones de dónde estaba y qué estaba haciendo. De hecho, algunos días tenía que llegar muy temprano a casa…

Y como comprenderás, es algo que no daba tiempo para fluir como uno quería. Por lo cual, me programaba.

En serio.

Algunas veces que me veía con mi pareja era para salir a visitar algún amigo o familiar.

Otras salidas eran para comer y pasear juntos, y alguna que otra para tener sexo. ¡Así de claro!

De esa manera vivía mi relación cuando convivía con mi familia.

Aunque las cosas cambian cuando vives sola o cuando vives en pareja, es verdad.

Sin embargo, me pregunto cuál es el miedo de programarte. ¿Por qué no ver los beneficios y lo divertido que puede ser?

Es cierto que fluir y dejarte llevar por el momento es excitante y divertido.

Y al hablar de programarte no hablo de perder esto. Hablo de tener una herramienta más que también puedes transformar en variedad y fluidez para la relación.

Cuando estás en una relación de mucho tiempo, te darás cuenta de que ese famoso fluir puede dañar muchos planes, porque choca con otras cosas que quieres o debes hacer.

Esto hace que, llegado un momento, sea más complicado dejarnos encontrar. Es decir, que el día que van a tener sexo no coincida con tu mejor ánimo y disposición para disfrutar del momento.

Y no quiero con esto aburrirte, ni que creas que las relaciones son una mierda. Para nada.

Quiero que seas realista y que dejes de pensar en la luna de miel eterna.

Porque el día a día será parte de tu relación, e inevitablemente tendrás que acomodar tu tiempo, tus hobbies, tu trabajo y tus relaciones para que todo coexista bien y de una manera en la que no te sientas prisionera en una relación.

Y una de las mejores maneras de hacer que el sexo no se convierta en obligación y en hacerlo porque «toca», es organizarse y planificar estos encuentros.

Puede parecer increíble que algo tan mecánico cause excitación e interés. Pero la verdad es que la expectativa puede ser divertida y excitante.

Vamos a ver los beneficios de programarte para tener sexo.

5 Beneficios de agendar tus encuentros sexuales

La expectativa puede ser muy excitante

Imaginemos que tienes programado que el día martes tendrás sexo a las 8 de la tarde.

Ese día seguro te vestirás de cierta manera, comerás algo que te gusta mucho y durante el día estarás pensando en el momento en que te veas con esa persona.

Todo el día estarás erotizándote aunque no lo hagas de manera consciente, porque sabes que tendrás sexo y querrás disfrutarlo.

Créeme, ¡esto puede ser muy excitante!

Aunque claro, el que realmente lo sea depende de ti.

Además, que puede haber mucho juego previo antes del encuentro, como mensajes picantes enviado a su chat privado, así como insinuaciones y demás.

La expectativa siempre es y será excitante.

Adiós a las excusas

Cuando creas nuevos hábitos en tu vida, las excusas empiezan a aparecer como por arte de magia.

Es inevitable que lleguen a ti razones para no hacer lo que te has propuesto.

Yo lo he vivido muchas veces cuando quiero hacer ejercicio y cambiar hábitos de alimentación; y lo he notado en personas que quieren dejar relaciones tóxicas, dejar el vicio y cosas por el estilo.

Sin embargo, una cosa que tenemos las personas es que, si le vemos un sentido real y profundo a lo que vamos a hacer, podemos llegar a decirle adiós a las excusas.

Y, ¿cuál puede ser el sentido de agendar tus encuentros sexuales?

Entre muchos que se me ocurren se encuentra este: estar más dispuesta, más perceptiva, más receptiva, más disponible.

En fin, se acabaron las excusas del dolor de cabeza, de “no tengo ganas” y de “tengo mucho trabajo”.

Porque lo priorizas, te comprometes y lo cumples. ¡No hay nada más que decir!

Y eso, amigas, puede ser muy excitante.

Más oportunidad de juego

Creemos que agendar significa controlar y dejar de fluir.

Pues déjame decirte que no es así.

De hecho, cuando te programas podrás aprovechar para ser más curiosa, más juguetona, más atrevida.

Podrás proponer incluso días temáticos y hacer cosas muy divertidas.

Programar el sexo no significa venir y hacerlo siempre al estilo misionero y ya.

No, se trata de utilizar la imaginación y jugar como cuando eras niña y querías explorar y aprender.

Aquí vamos a hacer lo mismo. Tenemos una oportunidad genial para jugar con nosotras y con nuestra pareja de una manera que quizás hasta entonces todavía no lo hacemos.

El límite está en tu mente. Así que aprovecha ese programar para sacar toda la creatividad y curiosidad que tienes dentro con respecto al encuentro sexual.

Cambias creencias y prácticas

Creemos que programar el sexo significa tener penetración en cada encuentro sexual. Y déjame decirte, por si aún no lo sabes, que el sexo es mucho más que penetración.

Por eso te digo que uno de los beneficios que encontrarás es que empezarás a cambiar creencias y tus prácticas. Dejarás de ver tus encuentros sexuales como simples momentos para la penetración y ya.

Pasarás a disfrutar de un dar o recibir un buen masaje, de contemplar y que te contemplen, de la masturbación por separado y juntos…

Además de los juegos que vimos en el punto anterior.

El sexo pasa a ser mucho más que un momento de follada a un momento de compartir y conectar con tu pareja.

Y sí, el programarte para esos momentos te brindará la posibilidad de llegar a ello. ¡Te lo aseguro!

No tienes nada que perder

No tienes nada que perder

Esto lo pongo como un beneficio porque estas aquí leyendo esto, tienes curiosidad y sabes que hacer algo nuevo y diferente no quiere decir que tengas que implementarlo en tu vida.

Yo te propongo una idea y ya tú decides si te conviene o no seguirla, el asunto está en que no tienes nada que perder y sí mucho para ganar.

Puede que te parezca arriesgado, puede que no sepas por dónde empezar o cómo hacerlo.

No te preocupes: te contaré a continuación cómo puedes hacer esto de una manera divertida y que de verdad aporte valor a tus relaciones y a tu vida en general.

Aquí llega el experimento que te mencionaba antes. ¡Vamos a ello!

Experimento: Agendar tus encuentros sexuales

Ten presente que este experimento lo puedes hacer tanto si estás en una relación como si estás sola.

Aquí estamos hablando de agendar tus encuentros sexuales y estos a veces no tienen que ser en compañía.

No te asustes por lo que te pido en los puntos que leerás a continuación. Ni te sientas precionada.

La idea es que tengas conciencia de todo y lo adaptes a tu estilo y manera de ser.

  • Si estás en una relación de pareja debes hablar con esa persona. Desde luego, no se vale agendar tus encuentros sexuales y que la otra persona no lo sepa.

Al menos aquellos encuentros que son compartidos en pareja deben cuadrarlos juntos.

  • Al tener claro que vas a hacer esto, debes ser coherente y realista con los días y el tiempo que le vas a dedicar al encuentro sexual.

No se vale venir como loca y meter todos los días de 7-8 de la tarde, cuando hay días a final de mes que sabes que sales de trabajar a las 9 de la noche, o que no todos los días vas a estar disponible para ello por otros compromisos.

Mejor empezar con un día o dos a la semana, que sepas que sí o sí vas a cumplir, e ir aumento a medida que te sientas más cómoda y segura del tiempo que puedes comprometerte.

Eso es importante dejarlo claro con tu pareja cuando empiecen a elegir el día y la hora juntos.

  • Utiliza una herramienta que os venga bien a ambos. Yo utilizo Google Calendar, y para este experimento voy a crear un calendario sexual que pueda ver mi pareja y donde él también pueda y crear eventos.

Hay personas que prefieren una agenda de mano o otro tipo de aplicación en el móvil.

Lo importante aquí es tener un recordatorio. Que te llegue un mensaje una hora antes de la cita. Para no escaquearse.

Elige las diferentes opciones que tendrás para dicho encuentro. Te daré algunos ejemplos:

  • Actividad: Juegos, caricias, masturbación conjunta, masturbación sola, masajes, encuentro con penetración, práctica de diferentes posturas, intercambio de fantasías, contemplación, etc. (Mira esta Infografia para más ideas)
  • Lugar: si viven juntos pueden elegir un lugar diferente al cuarto, como el baño, la cocina, sala o terraza.

Si viven por separado, pues el lugar donde será ese encuentro: un motel, un hotel a las afueras, la casa de un amigo, un viaje relámpago a otro sitio, etc…

  • Los elementos que vas a necesitar: tanto a nivel de vestimenta, como por ejemplo si hay juguetes de qué tipo serían. Si necesitas elementos como condones, aceites, lubricantes y demás. Todo eso es importante tenerlo claro.

Realiza este ejercicio de pensamiento para al menos 4 encuentros en las próximas semanas y luego cuéntame qué tal te ha ido.

Qué ha sido lo más difícil y lo más sencillo de hacer y sobre todo si has podido cumplir.

A continuación yo te muestro lo que he hecho:

Revisando mi agenda de las próximas 4 semanas, he programado un día de encuentro sexual de 2 horas y otro de 1 hora.

En el primero me daré más libertad para explorar, jugar y hacer más cosas con mi pareja y en el segundo un momento más íntimo y personal conmigo misma, donde al final también espero compartir con mi pareja.

Un ejemplo de mi propio calendario

Voy a realizar este ensayo por 4 semanas a ver qué tal resulta. Y voy a revisar los siguientes puntos:

  • ¿Realmente puedo sacar el tiempo los dos días propuestos para esto?
  • ¿Me siento más receptiva y excitada antes del encuentro?
  • ¿Hay más creatividad y curiosidad por parte de ambos?
  • ¿El sexo es más divertido o mejora de alguna manera?
  • ¿Vale la pena repetirlo o programar más encuentros así a la semana?

Si te apuntas, a realizar este experimento conmigo de agendar tus encuentros sexuales, cuéntame en los comentarios cómo lo vas a hacer y yo intentaré mantenerte al día en las stories de mi Instagram.

Por Diana Garcés

Me encanta escribir sobre mis experiencias y las dudas que tengo con respecto a mi sexualidad y las relaciones. Por ello he creado este espacio para hablar y compartir contigo lo que vivo y aprendo.

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