Relaciones saludables: 11 obstáculos comunes
Llevo años hablando de sexo y de relaciones, y si hay algo que he aprendido en el camino es que las relaciones saludables no son relaciones perfectas. Son relaciones donde las personas aprenden a mirar lo que duele, hablarlo y trabajarlo antes de que se vuelva una montaña.
Da igual si llevan un año o veinte: los obstáculos suelen repetirse más de lo que imaginamos, lo que cambia es cómo cada quien decide enfrentarlos.
Hoy quiero hacer un mapa de los 11 puntos de dolor que más veo, tanto en mi propia experiencia como en las historias que ustedes me comparten a diario, para que puedas identificar en cuál te sientes reflejada ahora mismo.
En las próximas semanas iré desarrollando cada uno a fondo, así que este post va a ser tu punto de partida.
Qué entiendo por relaciones saludables
Para empezar, creo que sería interesante definir un poco lo que son las relaciones saludables para mí, que tiene mucho que ver con la relaciones conscientes, tema del que te hablé la semana pasada.
Para mí, una relación saludable no es una relación sin conflictos. Es una relación donde hay comunicación, respeto, confianza, responsabilidad y voluntad de revisar lo que no está funcionando.
11 obstáculos comunes en las relaciones saludables
Aquí te presento lo que para mí son los 11 obstáculos que nos impiden disfrutar de las relaciones saludables:
1. Falta de comunicación
Es, sin duda, la raíz de casi todo lo demás. Cuando no somos capaces de decir con claridad qué necesitamos, qué deseamos o qué nos duele, el malentendido y el resentimiento se cuelan sin que nos demos cuenta.
No es que tu pareja no te quiera escuchar, muchas veces es que ninguno de los dos sabe cómo empezar la conversación.
2. Falta de tiempo de calidad
Las agendas llenas, el trabajo, los hijos, el celular… todo eso va comiéndose los espacios que antes eran solo de la pareja.
Y sin darnos cuenta, empezamos a vivir como compañeros de piso en lugar de como pareja. La chispa no se apaga de un día para otro, se apaga a fuego lento por falta de tiempo compartido.
3. Falta de confianza
La confianza es la base sobre la que se sostiene todo lo demás en una relación. Cuando se rompe, por una experiencia pasada, un secreto o una mentira, cuesta muchísimo reconstruirla, y muchas veces ni siquiera es culpa de la pareja actual, sino de heridas que traemos de relaciones anteriores.
4. Expectativas irrealistas
Aquí me incluyo yo también: todas hemos idealizado alguna vez cómo «debería» comportarse una pareja, basándonos en películas, novelas o en lo que vimos en casa de nuestros papás.
El problema no es soñar en grande, el problema es medir a tu pareja real contra un ideal que no existe.
5. Falta de empatía
No poder ponerte en los zapatos del otro, o sentir que el otro no se pone en los tuyos, genera una sensación de soledad enorme, incluso estando acompañada.
La empatía no es adivinar lo que siente tu pareja, es hacer el esfuerzo real de entenderlo aunque tú sientas distinto.
6. Problemas de compatibilidad
Valores, metas de vida, forma de ver el futuro… cuando estas piezas no encajan, por mucho amor que haya, la relación se vuelve cuesta arriba. No siempre significa que deban terminar, pero sí que hay que hablarlo sin miedo.
7. Problemas financieros
El dinero es uno de esos temas que evitamos hasta que ya no se puede evitar más. Y cuando las prioridades económicas de cada uno no están alineadas, el estrés se cuela en la relación de formas que a veces ni identificamos como «problema de plata».
8. Falta de respeto
Críticas constantes, desprecio, comentarios que restan en lugar de sumar… la falta de respeto es de esas cosas que, si se normalizan, terminan erosionando la relación desde adentro sin que nos demos cuenta del daño hasta que ya es grande.
9. Problemas de salud mental
La ansiedad, la depresión o cualquier otro reto de salud mental, el propio o el de la pareja, también atraviesan la relación. No hablar de esto abiertamente, o esperar que «se le pase solo», suele complicar más las cosas.
Pedir ayuda profesional no significa que la relación esté rota. A veces significa que están dejando de cargar solos con algo que necesita acompañamiento.
10. Falta de compromiso
Cuando uno de los dos evita responsabilidades, se desentiende de los problemas o simplemente no pone de su parte para mejorar, el otro termina cargando solo con el peso de la relación. Y eso, tarde o temprano, cansa.
11. desconexión sexual
La sexualidad es sumamente importante en nuestras relaciones y a veces, es importante darle un lugar porque aquí no solo hablamos de metas de vida, también es importante incluir el deseo, la frecuencia sexual, las formas de intimidad o las maneras muy distintas de vivir el contacto físico.
¿Y ahora qué?
Identificar en cuál (o cuáles) de estos puntos te ves reflejada ya es un paso enorme hacia el camino de las relaciones saludables.
La mayoría de las parejas no tienen un solo problema, sino una combinación de dos o tres de estos, y está bien: no se trata de tener la relación perfecta, se trata de ir trabajando conscientemente en lo que sí está en tus manos cambiar.
En las próximas semanas voy a ir desarrollando cada uno de estos temas con más profundidad, empezando por la comunicación, que para mí es la base de todo y de la cual ya he hablado un poco en otros artículos.
Así que si te identificaste con alguno en particular, guárdate este post porque vamos a ir por partes.
¿Cuál de estos puntos sientes que es el que más te está costando ahora mismo y te aleja de las relaciones saludables que sueñas para tu vida? Cuéntame en los comentarios, que a veces solo con nombrarlo ya se siente distinto.
