Chispa en la relación
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5 ideas para no perder la chispa en la relación

¿Sientes que la chispa en la relación ha bajado un poco? Es normal, y quiero que empecemos por ahí: ninguna relación se mantiene siempre a tope, como si fueran fuegos artificiales todos los días.

Por eso hablamos de la «luna de miel» al principio de una relación, esa etapa en la que todo es maravilloso. Pero después llega la vida diaria y esa chispa en la relación se va apagando un poco.

Y aquí quiero ser honesta contigo con algo que pienso de verdad: no creo que la monotonía, los hijos o el estrés dañen una relación por sí solos. Lo que más daño hace es dejar de mirar lo que está pasando, dejar de hablarlo y dejar de invertir energía en la relación.

Si sientes que la chispa en la relación se apagó, lo primero es preguntarte qué te está pasando a ti: ¿ya no disfrutas de las cosas que antes te encantaban? ¿Hay actitudes que ahora te molestan y antes no?

Vale la pena revisarlo, si te interesa profundizar en por qué pasa esto, ya escribí sobre el tema en El efecto Coolidge: por qué te aburres de tu pareja y qué hacer.

Ahora sí, vamos con las cinco ideas que a mí me han funcionado y que quiero compartirte.

5 ideas para no perder la chispa en la relación

No tienes que hacer grandes cambios ni convertir tu relación en una película erótica. A veces la chispa en la relación vuelve cuando recuperamos intención, presencia y juego en cosas muy sencillas.

1. Habla con tu pareja de tus fantasías (no solo las sexuales)

Cuando hablamos de fantasías solemos pensar solo en sexo, pero la palabra es mucho más amplia: sueños, aspiraciones, deseos, cosas que te gustaría que pasaran.

Habla con tu pareja no solo en la cama, sino de la vida en general. ¿Cuáles son tus sueños? ¿Está tu pareja incluida en la vida que imaginas? ¿O tus sueños empiezan a construirse cada vez más lejos de esa relación?

Si no lo está, eso también te da información valiosa sobre lo que está pasando en la relación.

Un consejo práctico: pueden hacerlo desnudos, mirándose a los ojos, sin el móvil de por medio. La idea es conectar de verdad mientras hablan.

2. Duerman desnudos

Sé que hay mil razones por las que esto puede darte pudor: los hijos, la familia en casa, hasta el miedo a un temblor.

Pero si duermes con tu pareja, te recomendaría intentarlo de vez en cuando, aunque no sea todos los días.

No se trata de buscar sexo, sino de sentir la piel del otro. Y sí, es normal que ese roce durante la noche termine generando algo más. Para las mujeres, además, dormir desnudas suele darnos mucha libertad.

No tiene que ser obligatorio ni funcionar para todo el mundo. Pero si te apetece probarlo, puede ser una forma sencilla de recuperar contacto físico sin convertirlo todo en sexo.

3. Ensayen posturas nuevas

Es fácil nos volvemos cómodos y quedarnos con lo que «ya sabemos que funciona». Pero eso también nos vuelve monótonos en la cama.

Mi recomendación: dejen esas posturas que ya conocen ahí, disponibles, pero de vez en cuando, una vez al mes, cada quince días, como prefieran, jueguen a ensayar algo nuevo.

No tiene que salir perfecto ni buscar el orgasmo de sus vidas; a veces lo divertido es reírse juntos cuando algo no sale como esperaban. La risa también es intimidad.

4. Creen un libro de fantasías (o «libro rojo»)

Si sientes que la comunicación en tu relación ya fluye bien, este ejercicio les puede encantar: un cuaderno compartido donde cada uno va anotando sus fantasías, con la fecha y todos los detalles que quieran incluir. Una vez al mes se sientan juntos a leerlas.

Es una manera preciosa de descubrir cosas del otro que quizás nunca se habían atrevido a decir en voz alta.

Existe también una variante que leí en un libro erótico: escribir las fantasías en papelitos pequeños y guardarlos en un cofre. Una vez al mes, uno de los dos saca un papel al azar y esa fantasía (sin importar de quién era) se hace realidad.

Eso sí: ninguna fantasía debería hacerse realidad si una de las dos personas no quiere. El juego funciona cuando hay deseo, confianza y consentimiento.

5. Hagan cosas juntos, de verdad juntos

Con hijos, trabajo y obligaciones, es normal que el tiempo juntos escasee. Pero ojo: no es lo mismo estar en el mismo sofá cada uno viendo su móvil, que compartir tiempo real.

Caminar de la mano, ver algo juntos y comentarlo, leer en la misma habitación aunque sea cada uno lo suyo. Esa cercanía construye la magia que después se traduce en conexión y deseo.

Si sientes que la rutina se está comiendo ese tiempo compartido, tengo más ideas sobre esto en Sexo aburrido en pareja: cómo evitar que la rutina apague el deseo.

La chispa en la relación no siempre se recupera en la cama. Muchas veces empieza en una caminata, una conversación sin pantallas o una tarde en la que por fin vuelven a mirarse.

El mensaje de fondo

Las relaciones no se sostienen solas por el simple hecho de que ya sean una pareja establecida, casada o con hijos.

La chispa en la relación hay que trabajarla, igual que cualquier otra cosa que queremos que nos funcione bien en la vida. Y si después de intentarlo sientes que ya no está, también hay que tener el valor de reconocerlo.

Si quieres más ideas como estas, que te sirvan para activar la chispa en la relación, tengo un reto gratuito de 22 desafíos pensados justamente para mantener la chispa en la relación. Puedes descargarlo aquí.

SexPregunta del día: ¿Cuál de estas cinco ideas para activar la chispa en la relación te animas a probar esta semana?

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