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Amigos con beneficios

Después de mucho pensarlo, me he decido por esta corta historia, que no es lo mejor del mundo, pero que tiene una escena bien interesante, además me gusta, sobre todo, la historia como tal, que no deja de hacerme pensar si es que a veces olvidamos que lo mejor de la vida no es necesario buscarlo tan lejos, que a veces está a nuestro lado, solo que por alguna razón no abrimos los ojos lo suficientemente grande para darnos cuenta que hemos perdido el tiempo y por poco perdemos lo que más nos importa.

Meg cree que está recibiendo lo mejor de ambos mundos cuando ella y su amigo Jeff deciden comenzar a tener sexo sin ataduras, hasta que de repente Meg descubre, cadenas o no, que se ha enamorado de Jeff. La pregunta es, ¿Jeff sienten lo mismo, o hay una nueva mujer en su vida?

[su_heading size=»17″ align=»left»]Libro: Friends with benefits
Autora: Cat Johnson
Páginas: 29[/su_heading]

Después de esto, paso a contarle de que va el libro. Como su título lo indica, los protagonistas (Meg y Jeff) son buenos amigos desde la secundaria y después de un tiempo de sequia, decidieron tener una relación de “amigos con beneficios” hasta que encontrarán una pareja. En esas llevan 6 meses, y cada que están “calientes” se hacen llamadas para verse y pasar un buen momento, o como ellos decían “rascarse la picazón”.
El sexo era sencillo, fácil, sin complicaciones, como Meg decía, no tenía que arreglarse mucho para esperar a su amigo y en invierno no tenía que quitarse el pijama o los calcetines, sólo la parte de abajo. Pues solo iban a lo suyo sin preocuparse por aparentar o buscar algo más.
Sin embargo, tras ir un par de semanas a visitar a su madre, llamó a media noche para que se vieran, una típica booty call. A pesar de tu reticencia Jeff llegó a su casa listo para cumplir su parte, pero tenía una confesión que hacer: Había estado con otra mujer mientras ella estuvo fuera.
Ese no debería ser un problema, al fin y al cabo, se supone que no eran exclusivos y tenían libertad para estar con otras personas, pero Meg se sintió traicionada, aunque fue ella misma la que creó las reglas, por lo cual decide no tener sexo con Jeff y solo dormir.
Obviamente él decide que pasará la noche allí, pues ya es de madrugada y el problema es de ella por cambiar las reglas. Sin embargo, mientras están juntos ella solo piensa en él con otra y al final no logra bajar la calentura que ya tenía y terminan teniendo sexo, pero las cosas no acaban allí y no tienen el sexo típico, pues su amigo ha aprendido ciertos trucos en los últimos días y le propone que jueguen un poco.
Es así como tienen gran sexo toda la noche y Meg no deja de preguntarse si fue que lo hizo con su nueva conquista, pues no entiende de dónde ha salido tanta creatividad y pasión. Aunque lo peor de todo es que se da cuenta que está enamorada y que ahora no sabe qué hacer para tenerlo exclusivamente para ella.
De esto va la historia, pero lo mejor es la escena de sexo que tienen, donde experimentan con consoladores y tienen sexo anal por primera vez, sin contar con que la excitación previa, los besos, las caricias, la rabia, los celos y todo mezclado, hace que los sentimientos de ella salgan a la luz.
Una historia interesante, como lo digo, muy corta, pero sobre todo te hace cuestionar sobre las relaciones que tienes…

Se tomó su tiempo, mordisqueando cada seno, uno por uno, hasta que sus ojos se cerraron con satisfacción. Sus dedos reemplazaron a su boca, tirando suavemente en cada pezón, mientras le besaba un sendero hasta el cuello y le pasaba la lengua a lo largo de su oreja, enviando un escalofrío a través de ella.
Sus grandes manos eran buenas para encontrar los puntos que la volvía loca, y así lo hicieron, deslizándose por su cuerpo, arrastrando dos dedos a lo largo y profundo dentro de ella, acariciando su punto G a la perfección. Ella ladeó la pelvis hacia arriba, cuando la presión familiar comenzó a construirse en su interior. El único pensamiento en la cabeza de Meg era lo mucho que quería venirse, hasta que le susurró:
—Quiero joderte por el culo mientras tienes a Bunny en el coño.

Esta es una historia corta que está bastante bien. Te animo a que la busques y la disfrutes porque la verdad es interesante.

¿Has leído amigos con beneficios? ¿Piensas darle una oportunidad?

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6 comentarios

  1. Buff vaya historia…Creo que mientras lees este libro tienes que dejarlo de vez en cuando para ir a bajar el calentón con la pareja respectiva ¿No? Hace mucho que no leo este tipo de historias pero creo que para leer un rato estan muy bien…

  2. Siempre se dice que la amistad entre hombre y mujer no existe si no está salpicada por el sexo. Eso de beneficios…es solo una excusa…en realidad, son el prototipo de mujer u hombre que tienes en la cabeza y cuando lo tienes desnudo frente a ti y disfrutas con él el sexo, más tus sentidos se conmueven. Que uno quiera desviar la atención…es propio la decisión…pero si te dejas llevar…a la larga ya sabes lo que hay…sin reclamos…