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Relato erótico: A mi también me pasó en el bus

Sexo en bus publico

Parece ser que el sexo en público es más recurrente de lo que uno cree. Un usuario animado con el post anterior nos ha enviado su propia experiencia teniendo una masturbación intensa en un bus con una extraña. Un relato súper excitante y de los que te hace pensar si es posible que algo así te pase a ti.
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Sucedió un día de los muchos que he pasado viajando por todo el país, ya que debido a mi trabajo me toca estar continuamente en movimiento de un lado para otro.
Alguna veces viajo en avión, otras, la mayoría, en bus y los trayectos siempre duran toda noche y a veces dos días. Dependiendo la zona que me toque viajar esa semana.
En uno de estos trayectos, me subí a un bus cuando ya había salido de una ciudad y me senté en el único asiento vacío que había en ese momento. Era de noche y al lado había una señora dormida, yo traté de acomodarme lo mejor que pude sin despertarla.
Cuando ya me estaba quedando dormido, siento que la señora me toca accidentalmente, supuse que estaba dormida, sin embargo su mano descansó en mi entrepierna.
Yo me quedé quieto, pero mi pene traicionero se puso alerta, como todo buen caballero “siempre listo” a lo que se podía avecinar.
De un momento a otro siento que ella alza su cara hacia mí y sus labio me rozan la mejilla.
En ese momento, aunque algo alerta, ladeo un poco mi cara y ahí están sus labios jugosos y juguetones, que se enredan en mi boca. Apenas le respondo al beso ella se despierta sobresaltada y me mira.
Siento sus ojos, pero como está oscuro lamentablemente no puedo verlos realmente. Entonces yo me acerco a ella y la beso intensamente sin decir palabra, pues no quiero que los demás pasajeros se den cuenta de lo que está sucediendo.
Ella nota mi estado y empezamos a tocarnos, yo le llevo su mano a mi pene que en esos momentos ya estaba mucho más hinchado y deseoso de ser tocado.
Ella, mete su mano entre mis pantalones y empieza a tocarme y a sobarme, haciéndome sentir delicioso, yo por mi parte no me quedo atrás y empiezo a desabotonar su blusa.
Le saco un seno y empiezo a tocarlo con mi pulgar poniéndoselo erecto, entonces lo toco con mis labios bajando de su boca a su seno, mientras una de mis manos se mete entre su pantalón y la toca en su punto más sensible, mientras ella se retuerce contra mi mano.
Yo me restregó más contra la de ella y así nos masturbamos un rato hasta que ella se vino y yo me di una corrida deliciosa.
Luego satisfechos nos fuimos besando durante casi toda la noche hasta llegar a su destino,.
Mi viaje continuaba cuando ella se bajó y en ningún momento nos vimos realmente, pues todo sucedió en la oscuridad del bus, un buen momento sin consecuencias y uno de las mejores corridas que he tenido.
Es la única vez que he tenido sexo con una completa extraña que no vi realmente y en un luar público, lo cierto es que fue una experiencia emocionante y aún hoy cuando pienso en ello me excito porque fue genial.

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