|

En busca de la mujer perfecta

MujerI perfecta

Seguramente has llegado a pensar en más de una ocasión si existe realmente la mujer perfecta, cuando por ejemplo tu pareja (del momento) hace algo que no te gusta o cuando tras terminar una relación piensas que no hay en el mundo nadie para ti, porque eres bastante complejo y difícil de complacer.
Sin embargo, lo cierto es que por más que lo busquemos, por más que lo deseemos, nadie es perfecto y personalmente pienso que sería terrible al menos para esa persona, ya que por más perfecto que sea para ti, puede que no lo sea para otros.
Lo que hace que hacer feliz a todo el mundo sea sumamente complicado y un desgaste y no se lo merece nadie.
Por ello, cada que te preguntes ¿por qué la persona que amo no es perfecta? recuerda que esos defectos que tanto criticas ahora y que tanto te molestan, son exactamente las cosas que te enamoraron, salvo que estabas tan embobado que decidiste ignorarlo, para darle la oportunidad, pensando que tal vez en un tiempo, cuando estuvieran más comprometidos iba a cambiar.
Esa es la gran mentira que se dicen constantemente aquellas personas desesperadas y temerosas por no estar solas. Lo cual es muy triste, pero
no deja de ser verdad.
Si te ha pasado que tienes una pareja y esperas que deje de tomar, de ir de rumba cada fin de semana, de coquetear con tus amigos, que sea más responsable y seria con sus compromisos, que se anime a tener hijos, que quiera casarse en una gran boda (como es tu sueño) que te respete, que no te golpee, que quiera viajar por el mundo o que te diga que te quiere cada día…
Ejemplos hay muchos y mejores, pero una persona no cambia de la noche a la mañana, además no cambia por otra persona a no ser que este «actuando» y luego volverá a ser la misma. Desde luego la desilusión será tan grande y tal vez llegue después de tanto tiempo que será mucho más complicado de asimilar y sobre todo de seguir adelante.
Por eso, creo que lo mejor que podemos hacer es dejar de buscar a la mujer perfecta y centrarnos mejor en buscar aquella persona que nos llene de alegría, con la que nos guste hablar y estar en silencio.
Qe nos anime a ser mejores personas, pero que no quiera cambiarnos. Que tenga muchos defectos, pero todos ellos sean transparentes, que no mienta u oculte su forma de ser, que por el contrario sea autentica, original y sobre todo que sea perfecta en su imperfección.
Eso es mejor que buscar una quimera y esperar más de lo que la otra persona puede darte.
Recuerda que si te pasas buscando la perfección, tal vez estés dejando de lado a una imperfecta perfecta para ti.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

2 comentarios

  1. Me interesó mucho este post porque personalmente he tenido muchos líos mentales con este tema al pensar en mi relación, en mi pareja… No sé bien a que te refieras con los «defectos» de las personas porque es un concepto algo arbitrario, pienso que está bien ayudar a mejorar algunos defectos de la persona que amas si estos le hacen mal, y quizá también a la relación, o no es eso lo que hacen los psicólogos al ayudar a las personas? ayudar a ser mejor personas no es ayudar a corregir defectos?, la verdad prefiero decirles problemas internos y así… y decir «defecto» a algo que es muy difícil de cambiar en nosotros porque forma parte de nuestra forma de ser de manera muy profunda, una parte de nosotros, la que necesariamente siempre tendrán que aceptar las personas con las que convivimos…
    En mi experiencia, yo conocí a mi primera pareja hace 15 meses (tengo 19 años), me enamoré mucho de ella pero tenía varios problemas en la conducta, internos, inseguridad, celos, baja autoestima, entre otros, y nunca pude culparla ni señalar esos problemas como defectos de su identidad, nunca los ví así, simplemente la acepté con sus problemas y me propuse ayudarla con todo eso, hablar mucho, hicimos mucha confianza y mejoró muchísimo, (yo ya estaba trabajando en mi mismo tiempo antes de conocerla y tenía algo de experiencia en eso), dejando de lado la tendencia a una relación tóxica y logrando consolidar una relación mucho más sana, sin tener que haberme alejado de ella o buscar otra pareja, la verdad no quisiera hacer eso, quisiera que ambos mejoremos lo más que podamos juntos… pero tengo miedo de lo que hablas en este post, ¿será que le exijo mucha perfección? ¿será que no la acepto realmente como es? ¿no la acepto con sus defectos? ¿será malo?… Últimamente tuvimos algún desacuerdo, quizá ahora sí chocamos en forma de ser, resulta que tiene mucha repulsión a los temas sexuales por fuera de nosotros dos, por ejemplo, le he enseñado este blog y no le ha gustado nada que lo lea, no puede soportar que busque aprender y lea sobre sexo por fuera de nosotros dos, y eso quizá no se deba a un problema interno sino a su forma de ser y su identidad, ¿Será ahí donde debo aceptarla como es sin más? ¿Sería buscar demasiada perfección si intento cambiarle esas ideas suyas? ¿Demasiado atrevimiento de mi parte como pareja? ¿Es correcto que abandone mi curiosidad en el mundo sexual para ajustarme a su identidad y convivir juntos de manera honesta?
    Gracias por leer si lo hiciste, me encanta tu blog 🙂

    1. Hola Felix, muchas gracias por tu mensaje y honestidad en expresar tus pensamientos. Yo te diré, a modo personal desde luego, que querer cambiar a alguien es un trabajo que ninguno de nosotros debería hacer. Cada quién debe cambiar porque quiere, no porque otra persona se lo pida, por más que sea su pareja e incluso sus padres. No te diré que lo que haces está bien o mal, eso solamente lo sabes tú.
      El asunto ahora es que tú tienes curiosidades y necesidades, que no deberías cambiar o reprimir por ella tampoco. Sin embargo, si ella ha hecho cosas por ti, seguro te pedirá lo mismo a cambio, porque lamentablemente así funcionamos en nuestras relaciones. Es algo que debería cambiar, pero por eso es importante no obligar (aunque no sea conscientemente) a la gente a hacer o ser algo que no es parte de ellos, para que luego no vengan a hacer lo mismo con uno.