Puta o Dama
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Puta o dama: 7 razones para dejar de elegir

Puta o dama. Dos palabras, dos etiquetas y una pregunta que deberíamos dejar de hacernos: ¿por qué tenemos que elegir?

Porque al final, seamos sinceras, todas podemos tener algo de ambas. Y no, no debería escandalizarnos tanto.

Durante años hemos escuchado frases como:

  • “Puta en la cama, dama en la casa”.
  • “Ser una dama en la calle, pero una puta en la cama”.
  • “Los hombres quieren una dama por esposa y una puta en la cama”.
  • “Señora en la calle, puta en la cama”.

Y podría seguir, porque frases de este estilo hay muchas.

Si nunca las has escuchado, te felicito. Creo que no te has perdido de gran cosa. Pero lo cierto es que estas expresiones siguen siendo bastante comunes. A veces las dicen hombres. A veces las dicen mujeres. A veces las repiten personas mayores como si fueran consejos de vida para mujeres jóvenes.

Como si hubiera una fórmula perfecta para comportarse.

Fuera de la cama: correcta, discreta, medida, decente.
Dentro de la cama: atrevida, complaciente, ardiente, disponible.

Y yo me pregunto: ¿por qué debemos elegir entre ser puta o dama?

¿Quién decidió que una mujer solo puede estar en una casilla? ¿Quién tiene la varita mágica para definir qué es bueno, qué es malo, qué es digno, qué es vulgar o qué es aceptable?

En un mundo donde todo cambia, donde nosotras también cambiamos, ¿por qué deberíamos seguir dejándonos encasillar?

¿Qué significa ser una dama?

Parece que, para ser una dama, una mujer debe saber qué decir, cómo decirlo, cuándo hablar y, sobre todo, cuándo callarse.

Una dama, según esa idea antigua, debe ser educada, discreta, correcta, complaciente, buena anfitriona, buena pareja, buena madre, buena oyente, buena trabajadora y, por supuesto, jamás demasiado sexual.

Además de todas estas cualidades, debe saber cocinar, limpiar, criar a los hijos y según las normas de hoy en día, ser buena en su trabajo.

Casi nada, ¿verdad?

Cuando pienso en esa imagen de “la dama perfecta”, me vienen a la mente las protagonistas de algunas novelas victorianas: mujeres educadas para ser esposas impecables. Mujeres que obedecen, que cumplen las normas, que no se despeinan, que no se visten de manera provocativa y que jamás mirarían a un hombre con deseo evidente.

Porque una dama, nos han dicho, debe ser contenida.

  • Debe saber estar.
  • Debe parecer correcta.
  • Debe evitar incomodar.
  • Debe cuidar su reputación.
  • Debe ser deseable, pero no demasiado.
  • Debe gustar, pero no parecer que disfruta gustando.

Y claro, el problema no está en ser elegante, educada o tener buenos modales. El problema está en convertir esa idea de “dama” en una jaula.

Porque muchas mujeres ya no quieren vivir desde ahí.

Por el contrario quieren ser escuchadas. Quieren opinar. Quieren decidir. Quieren practicar sexo seguro y libre si así lo desean. Quieren elegir pareja, no elegir pareja, casarse, no casarse, tener hijos, no tenerlos, vivir solas, vivir acompañadas, cambiar de opinión y volver a empezar.

En definitiva, queremos existir sin que un hombre, una familia o una sociedad entera nos diga cómo debemos comportarnos para merecer respeto.

Por eso, para mí, ser una dama no tiene que ver con callarse, obedecer o mantener una apariencia perfecta.

Ser una dama, si queremos usar esa palabra, podría significar otra cosa: una mujer que sabe quién es, que actúa según sus valores, que se respeta, que respeta a los demás y que no tiene miedo de ir a por lo que quiere.

Porque una dama también puede tener deseo. Una dama también puede decir que no. Una dama también puede decir que sí. Una dama también puede disfrutar de su cuerpo.

Porque una dama, sabe lo que quiere y no tiene miedo de ir a por ello

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¿y Qué significa ser una puta?

Aquí entramos en un terreno delicado, porque la palabra “puta” se ha utilizado durante siglos como insulto y en algunos países es muy mal vista.

Esta palabra, se ha usado para señalar, castigar y humillar a mujeres que se salen de la norma. Mujeres que desean demasiado, que opinan demasiado, que se visten de cierta manera, que tienen sexo fuera del matrimonio, que no piden permiso, que disfrutan, que no se arrepienten o que simplemente no se comportan como otros esperan.

También se ha usado para despreciar a las mujeres que ejercen trabajo sexual, como si eso les quitara humanidad, dignidad o derecho al respeto.

Y por eso me parece importante decir algo: usar esta palabra aquí no significa usarla para insultar a otras mujeres. Al contrario. La idea es cuestionar por qué nos han enseñado a tenerle tanto miedo.

Porque muchas veces “puta” no significa lo que dicen que significa.

  • A veces llaman puta a una mujer que simplemente sabe lo que quiere.
  • A veces llaman puta a una mujer que disfruta de su sexualidad.
  • A veces llaman puta a una mujer que no se avergüenza de su cuerpo.
  • A veces llaman puta a una mujer que dice “quiero más”, “así no”, “esto me gusta” o “esto no lo quiero”.
  • A veces llaman puta a una mujer libre.

Y si eso es ser puta, entonces tal vez el problema no está en la mujer. Tal vez el problema está en la mirada que la juzga.

Una puta en la cama no es una mujer sin valor

La expresión “puta en la cama” suele usarse como si fuera una fantasía masculina: una mujer que se suelta, que se entrega, que complace, que no pone límites, que hace de todo y que después vuelve a ser “decente” fuera de la habitación.

Pero yo lo veo de otra manera.

Una mujer libre en la cama no es una mujer disponible para todo. No es una mujer sin límites. No es una mujer que existe para cumplir fantasías ajenas. No es una mujer que debe actuar de una forma para gustarle a alguien.

Una mujer libre en la cama es una mujer que puede buscar su placer sin miedo ni vergüenza.

Una mujer que puede pedir. Una mujer que puede proponer. Una mujer que puede decir “no”. Una mujer que puede decir “quiero más”. Una mujer que puede decir “por ahí no”. Una mujer que puede tocarse, explorarse, jugar, disfrutar y también parar cuando quiera.

Una mujer sexualmente libre no es menos digna. No vale menos. No merece menos respeto. No es menos pareja, menos madre, menos profesional, menos inteligente ni menos humana.

El deseo no nos quita valor.

La etiqueta de puta se usa para controlar

¿Cuántas veces hemos usado o escuchado esa palabra con desprecio para referirnos incluso a otras mujeres?

  • “Qué puta”.
  • “Se viste como una puta”.
  • “Se comporta como una puta”.
  • “Seguro es una puta”.
  • “Esa es una cualquiera”.

Y muchas veces se dice sin conocer a la persona, sin saber su historia, sin entender sus decisiones y sin tener ningún derecho a opinar sobre su cuerpo o su vida.

La palabra se convierte en castigo. Un castigo para la mujer que se sale del guion. Para la que no se calla. Para la que disfruta. Para la que no pide perdón. Para la que tiene una vida sexual visible. Para la que no se comporta como “debería”.

Y aquí viene lo incómodo: muchas hemos usado esa palabra contra otras mujeres. A veces sin pensarlo. A veces por costumbre. A veces porque también nos enseñaron a juzgar.

Pero cuando llamamos puta a otra mujer para rebajarla, también reforzamos la misma jaula en la que después nos meten a nosotras.

Eres puta porque:

Si usamos la palabra desde la provocación y no desde el insulto, podríamos decir que eres puta porque:

  • Sabes lo que quieres y vas a por ello
  • Te gusta alguien y decides salir con esa persona sin pedir permiso
  • Tienes sexo seguro y sin compromiso si así los deseas
  • Sabes hablar y expresar lo que piensas
  • No te da miedo reconocer tus necesidades físicas, emocionales o sexuales
  • Entiendes que el matrimonio no es el «final feliz» obligatorio para todas
  • Disfrutas de tu soledad
  • Tienes amigas que quizás no gustan a tu familia por cómo viven, se viste o piensan
  • Lees literatura erótica
  • Te gusta la ropa sexy
  • Coqueteas si te apetece
  • Tienes juguetes eróticos y disfrutas usarlos
  • Te permites sentir placer sin convertirlo en culpa

Seguro encontrarás muchas más razones.

Y sí, visto así, probablemente muchas somos un poco putas. No porque cobremos por sexo, no porque seamos menos valiosas, no porque merezcamos desprecio, sino porque hemos hecho cosas que incomodan a una sociedad que quiere mujeres libres, pero no demasiado.

Yo soy más puta que dama

Si te soy honesta, creo que yo tengo más de puta que de dama.

Soy de las que dicen lo que piensan cuando lo sienten. No tengo miedo de mi sexualidad. No tengo miedo de pedir lo que quiero. No tengo miedo de buscar experiencias nuevas o de cuestionar lo que me enseñaron.

Y si eso me hace puta, pues bien: soy puta y soy feliz de serlo.

  • Prefiero la libertad.
  • Prefiero el derecho a elegir.
  • Prefiero no esperar a que otros decidan por mí.
  • Prefiero poder ser muchas cosas a la vez.

Ahora bien, con esto no quiero decir que todas las mujeres que se consideran damas sean sumisas, ingenuas o incapaces de decidir. No va por ahí.

Una mujer puede ser discreta, elegante, tranquila, reservada y profundamente libre.

El problema no es ser dama. El problema es que te obliguen a serlo.
El problema no es ser puta. El problema es que usen esa palabra para destruirte.

¿Puta o dama? ¿Y si no elegimos?

¿Por qué razón tenemos que elegir ser una u otra cosa? ¿Por qué no podemos ser las dos cuando nos apetezca? ¿Por qué no podemos ser una dama en algunos espacios y una mujer salvaje, sexual, libre y juguetona en otros? ¿Por qué no podemos cambiar según el momento, la etapa, la relación, el deseo o el cuerpo que habitamos ese día?

¿Por qué nos da tanto miedo ser nosotras mismas? Tal vez porque todavía buscamos aprobación. De la pareja. De la familia. De las amigas. De la sociedad. De esa voz interna que nos dice cómo “debería” comportarse una mujer decente.

Pero vivir intentando agradar a todo el mundo es agotador. Por eso quizá el primer paso no es elegir entre puta o dama. El primer paso es dejar de pedir permiso para existir.

  • Si quieres ser dama, sé dama.
  • Si quieres ser puta, sé puta.
  • Si quieres ser ambas, sé ambas.
  • Si no quieres ser ninguna, no seas ninguna.

Pero que sea tu elección. No una condena. No una etiqueta impuesta. No una máscara para que otros se sientan cómodos.

La libertad también está en no juzgar a otras mujeres

Hay algo más que me parece importante: si queremos libertad para nosotras, también tenemos que dejar de vigilar la libertad de las demás.

No podemos pedir que no nos juzguen mientras señalamos a otra por cómo se viste, con quién sale, cuánto sexo tiene, qué fotos sube, qué libros lee o qué juguetes guarda en su mesita de noche.

Cada mujer tiene derecho a vivir su cuerpo, su deseo y su sexualidad desde donde pueda, quiera y decida. Con más pudor. Con menos pudor. Con pareja. Sin pareja. Con deseo. Sin deseo. Con ganas de experimentar. Con ganas de calma. Con etapas de fuego. Con etapas de pausa.

No todas tenemos que vivir la sexualidad igual para ser libres.

Recapitulando

La expresión “puta o dama” nos pone en una elección falsa. Nos dice que una mujer respetable debe comportarse de una forma y que una mujer sexualmente libre pertenece a otra categoría. Nos obliga a dividirnos, a escondernos, a medirnos y a demostrar que merecemos respeto.

Pero no tenemos que elegir. Podemos ser tiernas y sexuales. Podemos ser elegantes y provocadoras. Podemos ser discretas y deseantes. Podemos ser tranquilas y curiosas. Podemos ser muchas cosas al mismo tiempo.

Tu valor no depende de cuánta ropa usas, cuántas parejas has tenido, cuántas fantasías tienes, qué palabras usas para nombrarte o qué tanto encajas en la idea de “mujer correcta”.

Tu valor está en ti.

Así que ve a por tus sueños, vive tu deseo con responsabilidad, cuida tu cuerpo, respeta tus límites y deja de cargar etiquetas que no te pertenecen.

Y, sobre todo, no uses esas mismas etiquetas para encerrar a otras mujeres.

Porque ninguna de nosotras será realmente libre mientras sigamos usando la vergüenza como jaula.

Te dejo esta reflexión con una pregunta:

¿Tú qué opinas de la expresión “puta o dama”? ¿Crees que todavía nos educan para elegir entre ser respetables o ser libres?

Adicionalmente, te dejo un fragmento de un maravilloso escrito de Clementine Canibal nos dice: «Sí, soy una puta»

Porque ninguna de nosotras puede ser libre de esta palabra hasta que decidamos ser libres de adoptar esta palabra
Porque la palabra nunca va a perder su poder de lastimar mientras que les permitimos controlarla
Porque respeto el derecho de la mujer de identificarse a si misma y espero ese mismo respeto a cambio.

Preguntas frecuentes sobre “puta o dama”

¿Qué significa “dama en la calle y puta en la cama”?

Es una expresión popular que intenta dividir a las mujeres entre lo respetable y lo intimo y sexual. La frase sugiere que una mujer debe comportarse de forma correcta en público y mostrarse sexualmente atrevida en privado, especialmente para complacer a su pareja.

¿Por qué es problemática la expresión “puta o dama”?

Porque reduce a las mujeres a dos etiquetas. Además, da a entender que la sexualidad femenina solo es aceptable si se mantiene oculta o si sirve a las expectativas de otra persona.

¿Está mal disfrutar de la sexualidad?

No. Disfrutar de la sexualidad de forma libre, consensuada y segura no te hace menos valiosa. El placer, el deseo y la autonomía forman parte de la vida de muchas mujeres.

¿Puedo ser reservada y sexualmente libre al mismo tiempo?

Sí. La libertad no significa comportarse de una sola manera. Puedes ser discreta, tímida, elegante, intensa, sexual, curiosa o todo eso junto. La clave es que puedas elegir sin culpa ni presión.

Si tienes alguna otra pregunta, déjala en los comentarios.

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Actualizado el julio 2, 2026

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54 comentarios

  1. Difícil no serlo, para la mayoría siempre somos lo peor, lo importante es no dar importancia a las palabras necias dichas por necios que no saben nada de nada .

  2. Yo me confieso ambas cosas, Puta y Dama, y orgullosa de poder decirlo sin complejos. De hecho en la actualidad ejerzo como puta en Valencia, me anuncio como escort en una página de anunciosy no me va nada mal. Entré porque me encontraba sin empleo y lo necesitaba, y tras pasar ya más de 2 años aún continuo, y es que gano bastante bien y ni me planteo de momento dejarlo.

  3. Bueno, creo que es una expresión que significa que nos gustan las mujeres elegantes pero que en la cama no tienen límites… pero como casi todas las expresiones antiguas ahora tiene una pinta machista!!! Yo no creo que en la palabra Dama entre la sumisión pero si la perfección. Siempre interesante leer lo que pensáis las mujeres!!!
    Un abrazo

    1. Fernando siempre interesante leer lo que piensan los hombres. Muchas gracias por tu comentario. Es verdad que esas expresiones antiguas hoy en día son bastante machistas y eso que esta es de las «suaves» hay algunas realmente pesadas y en todos los ámbitos de la vida, que es lo peor 🙁
      Un abrazo y gracias por pasarte por aquí 🙂

  4. Bueno, a mi la palabra «puta» como tal no me gusta utilizarla, porque realmente el significado que tiene, es el de prostituta. Pero en cuanto a lo que escribes en el post tienes toda la razón.
    Creo que depende mucho del ambiente en el que haya crecido la mujer en cuestión, ya que aunque no lo creas, conozco chicas bastante jovenes que son de las que denominas «damas», igual por miedo a opinar realmente, o porque es lo que han aprendido.
    A mi personalmente tanto me da lo que opinen los demás, tengo mi forma de ser y mis opiniones, y por suerte, una familia bastante liberal y comprensiva. Como bien dices, ¿porque elegir? Realmente creo que hay que ser feliz, y sobretodo buena persona, no sea que por ser nosotros felices vayamos jodiendo la vida al prójimo 😉
    Besitos de caramelo

    1. Marina es verdad depende mucho de dónde hemos crecido y qué relación tenemos con la palabra, porque no es lo mismo para unas personas que para otras, es así. Muchas gracias por compartir tu punto de vista guapa. Un abrazo 🙂

    2. soy una dama y lo seré hasta la muerte. Ser puta? JAMÁS, antes muerta. Desprecio a los que son así porque no tienen valores ni respeto por nada. Las putas me miran mal y me insultan, son crueles y si saben que soy virgen peor se van a burlar, me tratan de tonta, calzón con bobos, etc. Por eso las odio. Disculpen, es lo que he vivido

      1. Barbara, estás en tu derecho de sentirte como te sientes sobre todo si has vivido malas experiencias. Es algo que se puede cambiar, no lo sé, pero sí al menos que no te afecte tanto a la final. Esa debería ser la meta 🙂 Un abrazo preciosa, bienvenida al blog y gracias por compartir tu punto de vista 🙂

  5. Me encantó completo, pero mas esta línea: » Si quiere ser dama, se una dama. Si quieres ser puta, se una puta. Si quieres ser ambas, se ambas. Disfruta tu vida como mejor te parezca y no juzgues a las demás y si te juzgan ignora y sigue adelante con tus sueños. Porque nadie va a vivir tu vida por ti y si eres desdichada es cosa tuya. Así que ve a por tus sueños y se quien quieres ser realmente.»
    Es importante dejar de pensar en los demás y ser lo que queremos ser.
    Te invito a pasar por mi Blog http://www.byebyedeuda.com

  6. Realmente en la zona donde vivo el concepto de puta se usa para las «personas» que ejercen la prostitución. A todo lo que defines en el post como puta yo lo considero simplemente ser una mujer independiente, segura de si misma y que sabe lo que quiere, sin mas.

    1. Zoraida es así también en mi país, sin embargo la expresión también ha mutado y entre mujeres se llaman «putas» a aquellas que son diferentes o que buscan una vida que no es la «norma». Es una injusticia en nuestro propio género? creo que si 🙁 y a mi personalmente eso me da mucha tristeza si te digo la verdad 🙁
      Un abrazo guapa 🙂

    1. Moni que buen aporte, es verdad que no hay una expresión en el género masculino para ello. Aunque bueno, en mi país se les puede decir «perros» pero para ellos es algo bueno, no como decirle «puta» a una mujer y ahí está la injusticia de todo 🙁
      Un abrazo,

    1. Melyssa eso es genial y que bien llegar a eso de «no me importa lo que digan los demás» porque lo cierto es que cuesta, yo cuando me lo pregunto me regaño a mi misma por ser tan tonta, pero lo que se aprende de chica cuesta quitarlo de la psiqui… Pero vamos por el camino 🙂

  7. Pues la expresión me parece machista hasta decir basta. Hace poco leí un post de una chica, similar a este, pero en vez de «puta» utilizaba la palabra «cabrona» Bien, ¿hasta cuando vamos a estar utilizando insultos o palabras malsonantes para definir lo que es o debe ser una mujer? yo no soy puta ni cabrona, simplemente se lo que quiero, lo que me hace feliz e intento ser yo misma dia a dia, igual que millones de mujeres. No creo que tengamos que andar descalificándonos las unas a las otras por eso.

    1. Maria completamente de acuerdo, sin embargo creo que el tema central esta en la palabra y en la relación que tenemos o no tenemos con ella. Una palabra no debería importarnos tanto, ni darle más del significado que merece, pero lo hacemos y ahí es donde vienen o empiezan los problemas 🙁
      Un abrazo guapa 🙂

  8. Si, es una frase que se escucha todo el tiempo, pero lejos del contexto, yo diría de que todo en su justa medida, equilibrada y sana… como tambien dice el otro dicho: ni mucho que queme el santo, ni muy poquito que no lo lumbre.

  9. Nunca había escuchado esa expresión, pero tela…
    Las damas para mi que se quedaron en el siglo pasado, porque solo las he visto en las películas.
    Me considero una persona correcta y sin embargo no me callo las cosas, pero por eso no me pongo ni una ni otra etiqueta, sobre todo porque aquí «puta» siempre se usa de forma despectiva…
    Bss.

  10. Hola guapa de mi corazón.
    Como siempre, aprendemos mucho contigo y tus post.
    La expresión si que la he escuchado en muchas ocasiones y de diferentes personas. Tanto hombres como mujeres. La cuestión es que lo comparo a los estereotipos. No considero que sea una afirmación necesaria y por circunstancias de la vida, hay personas que la repiten mucho y a conciencia. Pero bueno… Es como todo.
    Creo que cada mujer es como es, con sus propios encantos y virtudes. Y no hay porque etiquetarla de ninguna de las formas.
    Gracias por compartir. Un abrazo

    1. Es cierto guapa, las etiquetas nos hacen un mal inimaginable, sería mejor no estar en ninguna de las líneas, pero a la final siempre toca elegir o etiquetar porque sino la sociedad no nos «entiende» 🙁

  11. He de decirte que es un un buen muy buen post, me gusta mucho este tipo de diferencia entre ambas palabras, aunque mucha gente o la sociedad por así decirlo siempre suena muy despectivo, eso me parece fatal incluso me enfada.
    Un beso muy grande.

  12. Creo que hay que ser un poco de las dos, siempre en los lugares indicados claro: con la pareja en la cama una «puta» y con los demás una «dama». Hay que darle diversión a la vida sino es muy aburrida.

    1. Siii me hiciste acordar de la escena en «mi gran boda griega» donde la mamá le dice a la prota: «hija en la casa somos como corderos, pero en la cama somos tigresas» palabras más o menos, era algo así 😀

  13. Me ha encantado tu post, no me gustan las etiquetas pero tengo que decir que tu post esta genial me ha encantado!!! y todas somos un poco de todo en un momento dado!!!!

  14. Hola Diana, gracias por esta publicacion, que me hizo ver que eso es lo que he tratado de ocultar o que me he sentido como vacia o que me falta vivir porque con todas mis acciones trato de mantener la imagen que tienen las personas de mi, la que siempre han visto y nunca me juzguen por esta cosa absurda me he cohibido en muchisimos aspectos de mi vida, lo que me hace como infeliz por esa parte, ya que ahora tengo miedo de atreverme a realizar y trazar mi camino con valentia, creo que con esto lo pude reconocer mas claramente, el problema es que lo veo dificil, quiero comerme el mundo pero sido por tantos años de una forma que cambiar a otra seria extraño y siento que me da temor solo de pensarlo.

    1. Osleiny y gracias a lo que mencionas es que es importante trabajar el amor propio y sobre todo la identidad. Una donde puedas ser quién realmente quieres ser sin miedo a que te juzguen o te traten mal por tus preferencias. No es fácil, pero merece la pena seguir ese camino 🙂

  15. Según la definición de la R.A.E. Una Dama es : Mujer noble o distinguida. que merece un respeto. Y no lo que se pone en este escrito. Luego ya parte de entrada de una base errónea al dar por definición lo que no es.
    En cuanto al termino “puta en la cama” , se refiere al comportamiento sexual deseable por parte de la mujer en la cama (debe de ser ardiente y saber las posiciones para gozar ambos del sexo), y nada más…
    Lo demás es sacar las cosas de su sitio

  16. Buscando la diferencia entre las dos llegué a este post. Tengo una pareja y el dice que le gustaria que fuera una puta en l casa porque dama en la calle dice el que ya lo soy, mi problema es que mis miedos y mis penas hacen que no tenga iniciativa a las cosas. trabajo y uso uniforme y mi esposo un día me dijo que le gustaría verme llegar del trabajo con otra ropa diferente, tal vez con tacones o un vestido sexy. Pero me da pena esas cosas, no se, soy una mujer que no le gusta llamar la atención, no soy una mujer de salir mucho a eventos sociales, no se bailar, por lo general siempre visto muy formal sin mostrar y no uso zapatos de tacón. Mi pareja dice que siente que esta perdiendo el interés por mi porque siempre es lo mismo, Quisiera como tener esa confianza o esos tips de belleza que uno llama para poder ser mas atrevida y arriesgada sexualmente porque la verdad no lo quiero perder. Espero lagun consejo. Gracias

    1. Hola Laura, creo que ya vas por el camino al cambio. Te haces preguntas y estás buscando cómo ser más atrevida y más segura de ti misma. Creo que ahí parte todo, ganar en autoconfianza y amor propio puede ayudarte a tener una mejor relación contigo y más que lo que lleves puesto es sentirte bien en tu propia piel. Ensaya y me dices 🙂

  17. Wao! siempre pensé que una puta era sinónimo de prostituta! Pero no es así yo siempre he sido una Dama pero viéndo las características también soy una puta y me alegra serlo con mucho orgullo.

  18. Y quién como hombre no quiere o no desea ambas casetas en una mujer, si todas se reconocieran y actuarán como putas en la cama y damas en la calle , creo no habría tanto divorcio, porque uno como hombre busca en la calle lo que no le dan en casa

    1. Hola Juan, muchas gracias por tu comentario y por compartir tu punto de vista. Creo que es importante que cada uno vaya rompiendo las barreras que tiene y dejándose de cuentos con el tema del rol. Así la vida sería mucho más placentera y feliz 🙂

  19. Tuve una novia a la que me encantaba decirle puta porque era una magnífica amante, pero sólo se lo decía a ella y cuando estábamos en la intimidad, y a ella le encantaba contestarme sí, soy tu puta, soy tu zorra, soy tu perra, pero fuera de ahí era una mujer íntegra y completa a la que yo guardaba un enorme respeto