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¿Qué es el Cunnilingus?

Cunnilingus

Cunnilingus una palabra que se utiliza mucho más que irrumatio y que hace parte también de la misma tématica: “sexo oral”. Aunque seguro muchas lo han disfrutado, estoy segura que otras no disfrutan de el cunnilingus, ya sea porque no sabe qué significan o creen que es una cosa, pero en verdad es otra.
Igual, lo más común es que ninguna haya dicho alguna vez “hazme un cunnilingus”, pero nunca es tarde para anexar una nueva palabra a tu vocabulario y empezar a explorarlo con tu pareja 😉

¿Qué significa cunnilingus?

Cunnilingus proviene del latín cunnus: «cuña» o «vulva», y lingus: «lengua».
Es la práctica de sexo oral donde se chupa, frota, lame o mordisquea (con grados variables de intensidad, y también pueden ensalivar o escupir) con la boca, con la lengua y con los labios o los dientes los labios de la vulva, la entrada de la vagina y el clítoris.
Es necesario tener en cuenta que al haber contacto entre la mucosa bucal y la mucosa vaginal es posible el contagio de alguna de las infecciones de transmisión sexual que existen hoy en día, por lo que los especialistas recomiendan el uso de protección, sobre todo si esta práctica se lleva a cabo con una persona desconocida.
La escena que les dejó a continuación, relata de una manera magistral, lo que es hacer un buen cunnilingus… Disfrútalo 🙂

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A Elizabeth le pareció que aquella lengua tardaba una eternidad en alcanzar su piel. Cuando por fin llegó a rozar la rosada e hinchada carne que coronaba su vulva, ella sintió que el aire se le quedaba atorado en la garganta.
Cuando la agitó justo en aquel preciso punto, Elizabeth se quedó sin respiración del todo, pues el movimiento había desencadenado todo un torbellino de sensaciones que se extendían desde la ingle a todo su cuerpo.
Intentó apartarse pero él la siguió, introduciendo su tierna carne en el interior de su ardiente boca.
El mundo se redujo para Elizabeth a una espiral de placer que comenzó concentrado e intenso y se fue extendiendo como un fuego descontrolado por todo su cuerpo. Deseaba apartarse y acercarse a él al mismo tiempo.
Se decidió por una combinación de ambas cosas, apretándose contra su boca primero, para alejarse cuando la sensación se volvía demasiado intensa.
Elizabeth necesitó concentrarse muchísimo antes de conseguir preguntarle:
—¿Qué me esta haciendo?
Él se deleitó en su vulva, profundizando, enroscándose, hundiéndose entre sus pliegues, como si quisiese atrapar cada gota de su humedad.
—Estoy haciendo que disfrutes.
¡Dios, sí que lo hacía!
—Esto tiene que ser pecado.
—Tal vez —respondió él.

Acto seguido deslizó las enormes manos bajo su trasero y la atrajo hacia sí, hasta colocar sus caderas en el borde de la mesa.

—Ven aquí.
—¿Por qué?

Tendría que haber recordado que aquel hombre iba a contestar con una sinceridad total, extremadamente embarazosa.

Asa levantó sus caderas en el aire.
—Porque deseo lamer toda la deliciosa crema que pueda conseguir que me ofrezcas.

La nuca de Elizabeth se golpeó suavemente contra la mesa al caer de espaldas, una nueva sensación más en el clamor que resonaba dentro de su cuerpo.

—¡Oh, Dios! ¡No puede hablar usted en serio!

Apenas había conseguido sobrevivir a lo que él le había hecho hasta entonces.
Como para demostrar que sí iba en serio, Asa le pasó la lengua desde la base hasta la parte superior de la vulva, una, dos veces.
La tercera vez se detuvo aquí y allá jugueteando, presionando. Cuando habló, su voz sonó ahogada: 
—Nunca he hablado más en serio en mi vida. Señora Maclntyre, eres lo más dulce que he probado.
Después siguió devorándola de arriba abajo, avanzando un agónico centímetro cada vez.
Ella debería haberse sentido horrorizada ante lo que estaba sucediendo, ante las atrevidas palabras que él susurraba contra su húmeda vulva, ante la indecencia de toda aquella situación, ante el fuerte deseo que sentía de que continuase.
En lugar de eso, cerró los ojos y creyó estar a punto de estallar en llamas. Las paredes de su vagina latían y se desesperaban, sintiendo un insoportable vacío.
Él pasó de juguetear por toda su vulva a concentrarse en la parte superior. Su lengua lamió un punto particularmente sensible, y ella expulsó todo el aire de su cuerpo de golpe, como en un mudo grito.
Asa volvió a hacerlo, golpeteando con firmeza, y Elizabeth se incorporó de un salto, para caer de nuevo y retorcerse mientras él repetía aquello una y otra vez.
A cada pasada de su lengua ella notaba que exudaba deseo por todos los poros de su cuerpo, hasta llegar a un punto en el que pronunciaba el nombre de Asa a cada jadeo, rogando que le entregase algo que él seguía escamoteándole.
Elizabeth no podía aguantar más. En un ataque de rabia lo aferró por el cabello y empujó su rostro contra aquella ansiosa y empapada vulva, guiada tan sólo por su instinto.
Notó vibrar la risa de Asa un poco más a la izquierda de donde lo necesitaba, y se retorció frenéticamente, intentando que sus labios y dientes la librasen de aquel tormento.—Un minuto más —murmuraba, besando suavemente su húmeda carne.
Las enormes manos de Asa detuvieron el movimiento de sus caderas.
—No hace falta que me arranques el pelo; ya te he entendido —dijo, y sus palabras resonaron contra aquel sensible punto de sus carnes.
—¡Por favor…!

Asa la estaba matando, abandonándola indefensa al borde mismo de aquel ardiente y misterioso abismo.

Volvió a lamer delicadamente sus pliegues, serpenteando para atrapar los espesos jugos que brotaban del anhelante sexo de Elizabeth.
—Me gustas así, toda dulzura y generosidad —volvió a lamerla—. Me gusta que me necesites.
Presionó la lengua contra aquel punto destacado en lo alto, y ella sintió que un rayo la atravesaba de arriba abajo, arqueando su espalda hasta despegarla de la mesa para acercar más su estremecido sexo al rostro de él.
Para acercarlo más al paraíso. Las manos de Elizabeth se aferraron a los bordes de la mesa cuando él volvió a hacerlo. Esa vez, su grito fue un ahogado ruego, pidiendo más, pero él no quiso concedérselo. Cuando su espalda volvió a yacer sobre la mesa, él se apartó un poco y preguntó:
—Eso te ha gustado, ¿eh?
Más tarde lo abofetearía por aquel tono tan engreído, pero ahora mismo Elizabeth necesitaba que volviese a hacer aquello.
—¿Qué era eso? —consiguió preguntar, mientras sus caderas se alzaban anhelantes y desesperadas.
Él la acarició suavemente con la lengua, como para calmar el ansia de aquellas carnes que acababa de volver locas un momento antes.
—Es el lugar donde radica tu placer.
Ella apenas podía sentir las tentadoras caricias de aquella lengua.
—¿Cómo?
Asa apoyó la barbilla en su monte de Venus. La barba mañanera lastimó la sensibilizada piel de Elizabeth, y el terrible deseo que sentía dio paso a un aullido de descontento.
La viril satisfacción que sintió Asa lo hizo sonreír mientras explicaba:
—Es un pequeño montículo muy sensible, al que al parecer le gusta salir a jugar.

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Y ni para qué les cuento lo que sigue, pues ya con esto, tenemos para morirnos de envidia un buen rato, el libro tiene unas escenas eróticas muy interesantes y bien trabajadas que te recomiendo 😀

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Espero te haya quedado suficientemente claro qué es el Cunnilingus y si tienes alguna duda, escribe en los comentarios.

Por Diana Garcés

Me encanta escribir sobre mis experiencias y las dudas que tengo con respecto a mi sexualidad y las relaciones. Por ello he creado este espacio para hablar y compartir contigo lo que vivo y aprendo.

24 respuestas a «¿Qué es el Cunnilingus?»

Hola 🙂
Asiiii yo O_O jajajaja… que intensidad y que disfrute!!.. levanto la manita por uno de esos momentos jajajaja..
Me quede picada… jajajaja

Hola Diana, la verdad es que no tenía idea de que significaba la palabra y tampoco sabía que existía! Todos los días se aprende algo nuevo jeje
Gracias por la entrada tan informativa. Hay que dejar a ala imaginación volar jeje saludos!

Hola! no sabía que se le llamará así, la verdad parece trabalenguas jajaja y si se llegara a decir: hazme un… creo que quitaría toda la magia. No soy mucho de leer erótico, como que no me llama la atención ni tantito. Y por cierto me quedo una duda… ¿Cómo puede protegerse uno en esas circunstancias por aquello de las enfermedades de transmisión sexual?,no me imagino como

Hola guapa! Muy interesante tu post, como todos los que he leído, tienes razón es una palabra que si que he oído pero no la utilizo y puede ser un buen momento para empezar a explorar con mi pareja. Estupenda descripción, me apunto la recomendación del libro para ver como sigue. Besos.

Seguro que a estos dos lo que les une son las promesas? Que no nos den cunni por liebre jajaja que todas somos mayorcitas y, por cierto, si hay alguna que no sabe lo que es que lo hable con su marido, pareja o amante de turno, no creo que tenga problema de hacerle una demostración in situ. No hace falta que nos contéis qué tal, nos lo imaginamos jijiji
Muaksss

jajaja guapa, aunque te parezca increíble hay muchas personas que les cuesta hablar de estos temas con sus parejas, no sé porqué pero algo tendremos que hacer al respecto en algún momento 🙂

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