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Ideas para la masturbación en pareja gracias a la literatura erótica

La masturbación sigue siendo un tema tabú en muchos ámbitos, ya lo hemos estado hablando estas últimas semanas, de hecho es muy común que entre nosotras hablemos poco sobre esto ya sea con nuestras amigas e incluso con nuestra pareja, porque lamentablemente venimos de una cultura donde tocar los genitales no está bien visto y eso nos ha afectado de alguna manera.

Pero bueno, no vamos a hablar de historia, ni de traumas y mucho menos de la familia y educación, te voy a compartir, dos escenas de libros donde la masturbación en pareja juega un papel importante. La idea es que evalúes qué tan real pueden ser las situaciones que allí se plantean y si crees que podrías incluir en tus encuentros sexuales la masturbación en pareja.
No te asuste, serán solamente dos ejemplos aunque podría ponerte escenas de más libros, ya que en la literatura erótica la masturbación es casi tema obligado, sin embargo, lo único que quiero con los apartados que he reservado es que descubras que existe la posibilidad de disfrutar de la masturbación en pareja de muchas maneras.
Antes de presentarte los ejemplos de los libros, que he elegido, te voy a compartir dos razones y formas de disfrutar de la masturbación con tu pareja.

¿Cómo disfrutar la masturbación con tu pareja?

Que tu pareja te masturbe
Nada es más cómodo, agradable y excitante que nuestra pareja nos acaricie y nos masturbe, eso en caso de que no tengamos allí un problema, ya que algunas personas no les gusta ser tocadas ya sea por un tema cultural, social, religioso o sencillamente por incomodidad o dolor.
Pensando en que no tienes ningún problema, te recomendaría pedirle a tu pareja que te masturbe la próxima vez que tengan un encuentro sexual.
Si te da vergüenza pedirlo toma la iniciativa y tócalo, te aseguro le encantará y si te pregunta que porqué lo haces, bien puedes decirle que quieres explorarlo y seguro el sentirá que también puede hacer lo mismo contigo, y si no lo hace por iniciativa propia, se lo puedes sugerir.
No te pongas tímida, entiendo que puede costar un poco, pero por experiencia te digo que es liberador dar el paso, además que [piopialo]la masturbación es una excelente manera de conocer tu cuerpo y el de tu pareja[/piopialo], así que no lo descartes.
Adicionalmente si tú no sabes cómo masturbarte o tienes problemas para tocarte, el que tu pareja lo haga podrá servirte de ruta para luego ir haciéndolo tu misma porque ya sabrás cómo tocar, qué esperar y cómo puedes mejorar.
Mastúrbate delante de tu pareja
Sé cómo suena esto y sé también que puede darte mucho corte imaginar tocarte a ti misma delante de tu pareja y que te vea en ese momento tan íntimo. Sin embargo, una cosa es cierta, todos tenemos (algunos muy en el fondo) una vena voyerista y nos encanta despertar bajas pasiones.
Créeme si te digo que nada despierta tanto una baja pasión como masturbarte delante de tu pareja, el ver a otra persona dándose placer enciende muchas mechas.
La experiencia, hasta pensarlo solamente, te sacará de tu zona de confort y tal vez no te sientas del todo segura de cómo hacerlo o de si te verás sexy haciéndolo o de si a tu pareja le gustará verte en ese «estado».
Es raro que él no se siente fascinado viendo cómo te masturbas, porque al hacerlo le estarás dando muchas pistas de cómo te gusta a ti ser complacida. Él verá tu excitación, verá cómo te mueves, cómo gimes, cómo te gusta que te toquen en esa parte tan sensible para ti y así él podrá aprender a hacerlo mejor.
Al menos ya no tendrá excusa, cuando lo hace mal, de que no sabe cómo darte placer 😉
Igualmente, si tu observas a tu pareja mientras se masturba, podrás aprender mucho de él, de cómo le gusta, qué tanta presión hay que hacer, qué velocidad es la mejor, en fin…
[su_heading size=»17″]La masturbación es una excelente manera para jugar y aprender el uno del otro, descubriendo su cuerpo, su sexualidad y su mutuo disfrute.[/su_heading]
Así que no te cortes, no dejes que la vergüenza entre en tu habitación. Cierra la puerta al miedo, la pereza, la modestia y disfruta de tu sexualidad, de tu cuerpo y el de tu pareja.

Literatura erótica: masturbación en pareja

Te presento dos escenas fabulosas de lo que es la masturbación en pareja, haciendo alusión principalmente al hecho de masturbarte estando con alguien. Ojo, esto no es para todo el mundo, pero bien puedes darle una oportunidad al tema.
Cowboy Casanova de Lorelei James
—¿Sabes lo que he estado pensando desde que te vi arriba de ese escenario, viéndote tan condenadamente profesional con esa falda haciéndote un culo tan sexy? —Ainsley negó con la cabeza—. ¿Cuánto quería verte levantarte la falda con tu mano hasta que te hicieras correr por ti misma? —La estudió—. ¿Alguna vez hiciste eso? ¿Estuviste tan caliente que tuviste que ocuparte de ti misma en tu oficina?
—No.
—No me mientas.
—No. Nunca lo hice. Te lo juro.
—Bueno. —Bennett se ubicó en la silla de párroco a menos de un metro y medio de donde estaba sentada—. Piensa en ello. Estás vestida tan formal y correcta, pero tus pensamientos son tan sucios. Estás tan desesperada por correrte que trabaste la puerta de tu oficina. Nadie puede verte. Nadie sabe lo que estás haciendo. Muéstrame lo que harías.

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Su pulso salió disparado como un cohete. A Bennett le gustaba jugar. Sus manos temblaban mientras los dedos avanzaban lentamente por debajo de la sedosa tela que cubría sus piernas. Cuando llegó al dobladillo, tiró de la falda hacia arriba, no haciendo un striptease, sino tratando de evitar el temblequeo de sus muslos. Una vez que el material estuvo rodeando sus caderas, miró a Bennett.
—Tócate.
Se palmeó el montículo, separando los labios de su coño con el dedo medio. Hizo círculos con la punta alrededor de la abertura, la deslizó hacia atrás y realizó el mismo movimiento giratorio alrededor de su clítoris. Entonces de un lado a otro. Siguiendo la hendidura hacia abajo, empujó el dedo adentro de su vagina.
—¿Te sentías caliente cuando tenías a mi polla en tu boca?
—Sí.
—Fóllate. Usa dos dedos.
Ainsley separó las rodillas un poco más y presionó dos dedos profundamente. Moviéndolos adentro y afuera, tratando de no sentirse avergonzada por el ruido a húmeda succión que hacía su cuerpo. Apretó su clítoris contra la dura carne de la base del pulgar.
—Eso es, nena, vamos. Tómalo. Puedo ver que estás casi allí.
Arqueó la espalda, quitando la mano para que su dedo medio pudiera chasquear sobre su clítoris. Tan cerca. Tan cerca… Justo… allí. Jadeó, disfrutando de esas dulcísimas palpitaciones de su orgasmo. En ese momento, sus pensamientos eran puramente egocéntricos. No pensaba en Bennett en absoluto.
Cuando la última contracción se desvaneció, cálidos labios se posaron sobre los de ella. Impacientes dedos restregaban los botones de su suéter. Ella quería hundirse dentro de ese beso…
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Esclavos del sexo de Kate Pearce
Un ligero ruido desde la habitación de Sara hizo que Valentín se volviera. Abrió la puerta interna y cruzó la corta distancia desde el vestidor hasta su habitación. La luz brillaba a través del marco. Ella volvió a suspirar, fue un sonido opulento de satisfacción carnal que a menudo hacía cuando él la complacía. ¿Estaba con otro hombre?
La lujuria y los celos retumbaban dentro de Valentín mientras abría silenciosamente la puerta. Sara estaba recostada en su cama; su camisón carmesí enmarcaba su exquisita piel y su cabello oscuro. Un haz de luz de vela se concentraba sobre la colcha de seda. El Libro Rojo estaba abierto y apoyado en la almohada de Sara mientras ella leía lo que era evidente que acababa de escribir. La garganta de Valentín se secó al darse cuenta de que movía su mano izquierda lentamente entre sus piernas.
Hizo el delicioso gemido sensual otra vez. Val ahuecó su mano en su erección y apretó con fuerza. Había dormido solo en Southampton. El período más largo que había permanecido célibe en su vida de adulto. No había deseado a ninguna otra mujer. Había pasado las noches soñando con Sara y utilizando su propia mano y su viva imaginación para sentir alivio. No había sido suficiente.
Se apoyó contra el marco de la puerta, con una mano aún friccionándose el miembro. Ella levantó la pierna derecha y flexionó la rodilla, y extendió la izquierda a un lado. Él vislumbró un tenue destello del jade húmedo por su néctar contra su muslo color marfil mientras se masturbaba. Arqueó la espalda y elevó más ambas rodillas, rozó el extremo del artefacto sobre su vagina. Rió, desde la profundidad de su garganta. La sangre se acumulaba en su falo mientras observaba sus exploraciones.

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Sin hablar, cruzó hasta los pies de la cama, se abrazó a los postes y la miró. Ella no reaccionó ante su presencial solo continuó masturbándose. Él aspiró el olor de su néctar, el suave sonido resbaladizo del jade que se movía.
Habiendo olvidado el cansancio, se quitó con dificultad la chaqueta ajustada. El chaleco, el pañuelo de cuello y la camisa le siguieron enseguida. Se dejó puestos los pantalones y las botas, disfrutaba de la sensación de su erección hambrienta que empujaba contra la gruesa tela. Avanzó lentamente por los pies de la cama y se agachó delante de ella.
Ella le sonrió, con la mirada intensa debido a la excitación, con los labios abiertos y ávidos. Pasaba el artefacto sobre su sexo hinchado. La rozaba de atrás hacia adelante, mantenía el jade hundido en su canal.
Valentín se inclinó hacia adelante y rozó los labios de su vulva, calientes e hinchados contra el jade verde que apretaban con firmeza. Hizo círculos en su abertura, disfrutando de su espeso néctar y la punta dura de su clítoris. Su polla vibraba junto a los frenéticos latidos de su corazón, en busca de alivio. Deseaba desabrochar sus pantalones e introducirse en su interior, follarla y follarla hasta que se le agotara el semen.
En cambio, se puso cómodo y frotó la cresta dura de su falo con los dedos temblorosos. Sus pantalones de gamuza ya estaban húmedos, y se sentían bastos y estrechos contra su carne que se abultaba con rapidez.
«Aún no».
No hasta que ella rogara.
En cambio, rozó su clítoris con un dedo. Ella dejó que el artefacto cayera de su mano. Él se acercó, bajó la cabeza e inhaló su olor, lamió su clítoris con la punta de la lengua. Ella se estremeció y movió la barra de jade con más rapidez dentro y fuera de su canal.
Valentín bajó la cabeza y lamió su camino alrededor del jade. Disfrutaba del contraste entre su carne hinchada y elástica, y la dureza tersa de la piedra. Con delicadeza, metió un dedo a cada lado del consolador para dilatarla aún más. La hacía jadear. Sabía que podía dilatarla aún más. Como esclavos, Peter y él habían penetrado con sendos miembros a una misma mujer. Toda esa fricción y firmeza también eran estimulantes para el hombre.
Sofocó sin piedad ese pensamiento y se concentró en Sara. Movió los dedos dentro de ella y los hundió con fuerza, lamiendo su clítoris. Deslizó su otra mano debajo de sus nalgas y la elevó al ritmo de las caricias del jade. Dejó que su dedo más largo pasara por sus nalgas y explorara su ano.
Recogiendo su néctar espeso, pasó el dedo por su capullo y con rapidez, agregó otro. Pellizcaba su clítoris mientras su pene intentaba perforar su salida de los pantalones, frenético por follar.
«Aún no».
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Espero que estas ideas y ejemplos que te he presentado hoy te sirvan de inspiración. No descartes nada, la masturbación es importante e indispensable para una sana sexualidad, no la elimines de tu vida e intenta darle un espacio en tu relación de pareja.
Disfruta de tu cuerpo, de tu pareja y sobre todo abre la mente, la satisfacción sexual llega con más fuerza en el momento en que te liberas de prejuicios.

¿Te has masturbado delante de tu pareja? ¿Has visto a tu pareja masturbarse? ¿Qué te ha parecido el tema? ¿Te gusta, o te molesta, que ponga ejemplos de libros en las reflexiones que hago?

Por Diana Garcés

Me encanta escribir sobre mis experiencias y las dudas que tengo con respecto a mi sexualidad y las relaciones. Por ello he creado este espacio para hablar y compartir contigo lo que vivo y aprendo.

34 respuestas a «Ideas para la masturbación en pareja gracias a la literatura erótica»

A mi por ejemplo la masturbacion reciproca no me importa….Me cuesta un poco, pero porque el chico no acaba de acertar que es cuestion de tiempo ajajajj. Luego la individual uno delante de otro yo no la encuentro nada atracctiva, para gustos se hicieron los colores…no? Prefiero, ver, tocar y que me toquen. Besos

Ya había escuchado antes que era muy excitante. Para los hombres es muy muy excitante, tal vez para algunas mujeres también, no lo he hecho pero por qué no hacerlo? Es mejor hacer las cosas oara saber si gustan o no gustan para implementar o descartar. Me gusta mucho tu post

A mi la verdad me pone más leer literatura de este tipo que ver una peli donde no queda nada a la imaginación. Me gusta la buena literatura erótica no esa que usa palabras bordes para describir el acto en si, me parece que la que utiliza términos que encarnan misterio, pasión y esa angustia por calmar ese deseo máximo es para mi la que mejor me hace volar la imaginación.
Saludos !

Evidentemente siempre es bueno explorar . Muchas personas son reacias a probar poniendo como excusa que no les gusta. Si no lo han probado ¿Cómo saben que no les gusta?

Es así, la verdad no sé porqué tenemos esa «costumbre» o «vicio» de decir que algo no nos gusta cuando no le damos la oportunidad. Lo sé a mi me pasó durante mucho tiempo y me perdía cosas maravillosas en comida, personas y lugares por conocer 🙂

Como con todo, hay que hablarlo entre los 2…y en este caso más diría yo que probarlo, para ver si gusta a ambos (cualquiera de los 2 tipos que mencionas)…
Respecto a los fragmentos, solo he leido 3 libros que me regalaron, igual utilizaban un lenguaje más fino, pero no le daban tantas vueltas al tema, iban a lo que iban xD
Bss.

me ha encantado tu post, ya sabes que soy un gran seguidor tuyo. El sexo es tan intimo que hablar de lo que uno hace o deja de hacer a mi me resulta un poco cortante. Creo que entre una pareja debe estar todo permitido, sin tabúes, cerrando la puerta, lo ocurre es cosa de los dos: masturbarse mutuamente, mirarse mientras se masturba, sexo oral, anal. Siempre que los dos estén de acuerdo. La literatura erótica personalmente no me pone, en cambio a mi mujer le encanta y a mi encanta que ella la lea…
como siempre gracias por tu post

Leo muchas gracias a ti por tu comentario. Sé lo difícil que es hablar de sexo, sin embargo mi objetivo es que puedan hablarlo en pareja, esa es la idea principal, así que te agradezco mucho tu opinión y por dejarnos saber un poquito de tu vida. Un abrazo y a recomendarle libros eróticos a tu pareja, siempre es genial 🙂

Desde que leí las edades de Lulu, me gusta mucho la literatura erótica, me pone, pero la verdad es que no encuentro mucha en la biblioteca. REservo la lectura que has puesto en el blog para la noche, ya te diré que me parece.
Respecto a la masturbación en pareja, me parece genial, si los dos quieren, todo esta permitido si ambos están de acuerdo. Dependerá de la pareja , de la confianza. Creo que si llevas cierto tiempo con tu pareja tienes mas tiempo de descubrir gustos comunes, aque además con el tiempo van cambiando.

Me encanta esta entrada, hablar sin pelos en la lengua. Lo más excitante en la pareja en la masturbación, bien que lo haga la pareja o nosotros mismos delante de ellos, demuestra confianza y seguridad. Me encanta la escritora Kate Pearce, ese libro lo leí hace tiempo y es lo más. Besos.♥♥

Gracias por tu post me has dado muchas ideas para compartir en pareja y los libros me parecen muy interesantes.No he probado masturbarme delante de mi pareja siempre nos lo hacemos mutuamente pero no lo descarto para variar un poco.

Para mi la másturbación es importantisima y la verdad que me hace sentir genial y si es en pareja muchísimo más !! Pero hay personas q cuando en pareja les he comentado esto me han tomado poco menos que por loca.

He leído muchos libros con escenas eróticas incluso más fuertes de las que has transcrito aquí. Hablar de sexo es un tema que aun cuesta mucho, por educación, por formación, por vergüenza sin embargo creo, que entre más cosas hagas junto a tu pareja, mucho mejor,
A la hora de tener sexo, lo peor que puedes hacer es inhibirte, en el fondo creo que guardarse de las ganas de que te vea masturbándote, va en contra de tu propia satisfacción.

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