promesas que unen
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Promesas que unen de Sarah McCarty

Elizabeth haría cualquier cosa, absolutamente todo, por salvar la herencia que le ha dejado su padre, incluyendo el contraer matrimonio con Asa MacIntyre, un alto y atractivo pistolero de anchos hombros, caderas estrechas y ojos grises como la plata, que goza de una reputación implacable y al que le gusta acabar lo que empieza.

Asa sueña con unas tierras que pueda llamar suyas, una esposa y el respeto que viene aparejado con todo ello. El hecho de casarse con Elizabeth puede haber comenzado como un mero medio para alcanzar sus fines, pero ni los sueños más delirantes de Asa lo han preparado para la excitante aventura de descubrir a la apasionada mujer que se esconde bajo el pulcro y estricto aspecto de su esposa.

[su_heading size=»17″ align=»left»]Libro: Promesas que unen
Autora: Sarah McCarty
Serie: Promesas
Páginas: 393
ISBN: 978-84-96952-04-1[/su_heading]

El libro que les traigo esta semana es “Promesas que unen” de Sara McCarty, un libro polémico que gusta o no gusta, parece que tiene poco término medio. Yo diré que estoy en el grupo de las que le gustan.

Porque tiene todo, una bonita relación, unos personajes interesantes que quieres conocer, descubrir y entender. Además, en este tipo de literatura encontrarás mucho sexo y eso, cuando lees estos libros, es bueno…

Así pues, “Promesas que unen” hace parte de una saga llamada “Promesas”, que cuenta con tres libros más con otros personas, en otro tipo de situaciones. Yo he escogido de los cuatro, el que a mi más me gusta.

No sé si es porque fue el primero o si la historia es mejor, cosa que no creo. Aunque para mi, lo mejor es la “inocencia” de nuestra protagonista Elizabeth, una mujer joven, comprometida, leal, sincera y entregada.

Se ha quedado sola y debe manejar un rancho, nada fácil para una época en que las mujeres eran consideradas solo importantes para procrear (hombres) y tener la casa organizada, poco más.

Entonces nuestra protagonista, se ve en una situación difícil, debe conseguir un hombre que se case con ella y asuma el manejo del rancho. Su único hogar, que no quiere perder por nada del mundo.

Así que encuentra en Asa, al tipo que esta buscando, un hombre con reputación, que no se la deja montar, pero que no maltrata a los que son más pequeños que él, algo que ella valora, pues en el mundo en el que vive, es válido que los más grandes abusen de los que no lo son.

Asa, por su parte, es un hombre apasionado, que solo tiene un sueño, conseguir una tierra, vivir sin violencia con una dama que pueda amar y que le de una familia que sea suya y que siempre le de la bienvenida a casa.

Aceptando la oferta de Elizabeth, ambos emprenden un viaje al autoconocimiento, no solo emocional, sino físico y descubrimos que una mujer, aunque no sepa nada de lo que pasa entre un hombre y una mujer, si sabe escuchar su cuerpo, podrá hacer arrodillar a cualquiera…

Y ella lo descubre pronto y jugará con ello. Además que tenemos en Asa un maestro esmerado, complaciente y sobre todo con una voluntad de hierro, que solo desea satisfacer a su mujer y entregarlo todo por ella.

Una novela, divertida, desesperante por ratos, y sobre todo romántica y llena de pasión. Yo les dejó con una de las mejores partes, sobre todo, por lo complejo de la escena:

Asa le levantó las caderas, alineando su pene con la abertura de su vagina, y después la dejó caer, sujetando sus manos para evitar que ella intentase echarse hacia atrás. Su ardiente interior se abrazó al miembro mientras éste se abría camino en ella.
Elizabeth gimió, echando la cabeza hacia atrás y arqueando la espalda. Se mordió el labio mientras su vagina aceptaba un centímetro más. Asa le colocó las manos a la espalda, sujetándolas con una sola de las suyas mientras hincaba las rodillas en Shameless para que comenzase a andar al trote.
Shameless tenía un medio galope fluido, pero su trote podía llegar a ser brusco. Era una característica que Asa pensaba aprovechar en su favor.
La primera sacudida hizo que Elizabeth aterrizase contra el pecho de su esposo. Sus ojos se abrieron como platos al notar que rebotaba sobre su miembro, el cual se hundió en ella hasta el fondo. El gritito que soltó era una mezcla de puro placer y cierta alarma.
—No pasa nada —susurró él con voz ronca al notar que la vagina se abría y cerraba sobre su pene, intentando ajustarse a las nuevas medidas.
El siguiente paso del caballo la rebotó hacia arriba.
Asa notó cómo se rozaban los tejidos interiores de Elizabeth contra la sensible piel de su miembro al ser arrancado de allí, y en su vientre se desencadenó todo un vendaval de sensaciones.
Cuando volvió a caer con fuerza sobre sus muslos apenas fue un alivio para él: necesitaba más. Al dar Shameless el siguiente paso, Asa levantó a su esposa al mismo tiempo, soltándola inmediatamente después. Elizabeth cayó con más fuerza todavía, y su miembro se hundió en ella en una despiadada búsqueda de placer. El gemido de Asa ahogó el que ella exhaló al notar el golpe de su sexo contra los muslos de su esposo.
Elizabeth clavó los ojos en él al ver que Asa arqueaba las caderas para presionar más todavía, y en su mirada apareció un brillo de comprensión mientras la base de su miembro la abría de par en par, hasta un punto que parecía imposible.
—Tú me montaras a mí, al tiempo que yo monto a Shameless. No pienso detenerme hasta haber alcanzado el clímax dos veces; tal vez más. Y vas a aceptar cada centímetro que yo quiera penetrar en ti, por duro y hondo que sea.

Si quieres saber como terminar, te tocará leer el libro, hay mucha tela de donde cortar…

¿Te apuntas a leer la saga de Sarah McCarty? ¿Quieres empezar por Promesas que unen?

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4 comentarios

      1. Sí de algo peco, es de tener que meter las narices en todo y de perderme bastante también, pues por mucho que quiera, no puedo leer todo aquello que poneis en el foro, ni los blogs vuestros, pero, al leer tu respuesta en el foro, entré a ver de que iba tu blog y estaré en un futuro más atenta a él, pues me gusta.En cuanto al libro…jejejeje, creo que ya sabéis mi opinión sobre él.De momento, hecho un vistazo al apartado que tienes puesto del sexo y sus tabúes.Un beoste guapa.Dragón.