Crea tu kit sexual: qué es y qué debe tener como mínimo
Hoy quiero hablarte de cómo crear tu kit sexual o, como me gusta llamarlo a mí, tu botiquín sexual: una cajita con todo lo que necesitas para disfrutar con más seguridad, comodidad y juego.
Todos sabemos lo que es un botiquín. Seguramente en tu casa tienes uno, es esa cajita donde están las tiritas, el alcohol, las pastillas para el dolor de cabeza, el termómetro. Aunque no le llames botiquín está ahí para cuando lo necesitas, con todo juntito, bien organizado y a mano.
Pues hoy te propongo que hagas lo mismo, pero para tu vida sexual. Sí.
El kit sexual es exactamente eso: un espacio, un cajón, una cajita, lo que encaje en tu casa, en tu cuarto, donde guardas todo lo que necesitas para que tus encuentros íntimos sean más divertidos, más seguros y menos improvisados.
Yo llevo años con el mío, y hubo una época en que tenía un cajón entero. Cuando viajo e incluso en la temporada que viví en Colombia la caja es más pequeña. Así y todo, es importante tenerla.
Te prometo que una vez que creas el kit sexual, no entenderás cómo vivías sin él.
¿Para qué sirve un kit sexual?
El kit sexual sirve para tres cosas principalmente: prevenir, disfrutar y tener a mano lo que necesitas justo cuando lo necesitas.
Porque una de las cosas que más corta el rollo en un encuentro íntimo es tener que levantarte a buscar algo que no sabes dónde está, o descubrir que se acabó. Por ejemplo el lubricante, o que los condones caducaron hace seis meses.
El botiquín sexual resuelve todo eso. Lo tienes ahí, actualizado (como debe ser) y listo.
Lo mínimo que debe tener tu botiquín sexual
Anteriormente hice un artículo hablando de los 5 imprescindibles de tu botiquín sexual que debe tener tu botiquín, aquí he mejorado la información y he complementado esas ideas si te da la inspiración y decides por crea tu botiquín sexual:
Condones
Este es el básico que nunca debe faltar, así tengas una pareja estable y hayan descartado el condón hace tiempo. Tener algunos en el botiquín sigue teniendo sentido. ¿Para qué? Para los juegos anales. El condón es una opción de higiene que muchas personas agradecen.
También viene bien si en algún momento quieren practicar sexo oral durante la menstruación y alguno de los dos lo quiere para tener más comodidad. Y sin pareja estable, el condón es innegociable. Siempre.
Eso sí, con los condones debes revisar la fecha de caducidad, que el envoltorio esté intacto y guárdalos en un lugar fresco, seco y lejos del calor.
Planned Parenthood recomienda usar condones en juguetes sexuales compartidos y cambiar el condón cuando cambia la persona que lo usa
Lubricante íntimo
Este es mi indispensable absoluto. Yo uso aceite de coco virgen para masajes o ciertos juegos, pero ojo: los aceites no son compatibles con condones de látex. Si vas a usar condón, lo más seguro es elegir un lubricante de base acuosa o de silicona compatible con preservativos.
¿Para qué sirve? Para los masajes, para cuando el cuerpo no lubrica todo lo que te gustaría (y eso le pasa a cualquiera, a cualquier edad, no es señal de ningún problema), para el sexo anal, para el juego previo. Es de esas cosas que cuando las tienes, las usas constantemente.
Un par de cosas a tener en cuenta: hay aceites que no son compatibles con los condones de látex, así que revisa eso antes de combinarlos. Y si eres de piel sensible, prueba primero en una zona pequeña.
Si prefieres lubricante comercial decirte que los de silicona suelen durar más y resisten mejor el agua, pero conviene revisar si son compatibles con tus juguetes, porque no todos los materiales se llevan bien con todos los lubricantes.
Algún juguete (el que más uses)
No tienes que meter todo tu arsenal aquí, aunque si es para tu casa, yo diría que pongas todos tus juguetes favoritos en el botiquín, pero sino, pon lo mínimo viable.
Mi recomendación es que metas en el kit sexual el que más uses o el que más te guste tener a mano. En mi caso siempre va el succionador de clítoris, que es genial para jugar sola o con pareja antes de cualquier otra cosa.
Si practicas ejercicios de suelo pélvico, las bolas chinas o los huevos vaginales también tienen su sitio aquí. Son juguetes y ejercicio al mismo tiempo, y no ocupan casi nada.
Para los hombres: si disfrutas de la masturbación con algún juguete específico, ese también tiene sitio en tu botiquín.
Toallitas húmedas
Las grandes olvidadas. Y sin embargo, tremendamente útiles.
Son útiles para manos, cuerpo o limpieza rápida exterior de los juguetes por si no hay tiempo de limpiarlos bien una vez utilizados, aunque no sustituyen una limpieza adecuada de los mismos. Para eso, revisa las instrucciones del fabricante, usa agua y jabón suave si el material lo permite, o un limpiador específico.
Pequeñas, prácticas e indispensables.
Cremitas de sensación
Esto ya es un extra que recomiendo mucho. Hay unas cremitas especiales para zonas íntimas que generan sensaciones de frío y calor. Se aplican alrededor de los genitales (nunca dentro de la vagina) y dan un punto de variedad muy agradable. También funcionan muy bien en el pene.
Son baratas, fáciles de encontrar y le añaden un elemento de juego sin necesidad de complicarse mucho.
Eso sí, te recomiendo que primero pruebes una pequeña cantidad, evita aplicarlas dentro de la vagina o el ano, y no las uses si te irritan, arden demasiado o generan molestias.
Venda para los ojos
Dependiendo de lo que te guste a la hora de intimidad, una venda para los ojos o unas esposas blanditas, si tienes curiosidad por ese tipo de juegos, puede ser divertido.
Son el punto de entrada más sencillo para explorar la dinámica de dominación suave sin necesitar grandes preparativos.
Eso sí, ciempre con conversación previa, consentimiento y posibilidad de parar en cualquier momento.
Espejito
Un espejito pequeño. Puede parecer una tontería, pero explorar el propio cuerpo visualmente es una práctica de autoconocimiento que muchas personas nunca han hecho y que cambia bastante la relación con una misma.
Un consejo importante: piénsalo con tu pareja
Si tienes pareja, crear el kit sexual juntos puede ser una conversación muy interesante. «¿Qué meterías tú?» es una pregunta que puede abrir puertas sin presionar a nadie.
Quizás ella quiere incluir algo que tú no habías pensado. Quizás tú tienes curiosidad por algo que nunca has mencionado y el contexto del botiquín lo hace más fácil de decir.
Es una manera de hablar de fantasías y preferencias de forma relajada y con humor, sin que parezca una negociación seria.
Dónde guardar tu kit sexual
El botiquín sexual puedes guardarlo en un lugar discreto, limpio, seco y fácil de encontrar.
La idea no es esconderlo tanto que nunca lo uses, sino tenerlo accesible cuando lo necesitas. Si convives con más personas o tienes hijos en casa, mejor usar una caja con cierre o un espacio privado, para evitar que lo terminen encontrando por error.
Mantenlo actualizado
Crear tu kit sexual no es solo prepararlo y dejarlo ahí olvidado, como cualquier botiquín, el sexual también necesita mantenimiento.
Revisa las fechas de caducidad de los condones de vez en cuando. Renueva el lubricante cuando se acabe. Limpia los juguetes correctamente antes de guardarlos.
Y si cambias de etapa, si empiezas una relación nueva, si tus gustos evolucionan, actualiza el botiquín en consecuencia. Que refleje quién eres ahora, no quién eras hace tres años.
La parte más importante: la imaginación
Antes de comprar nada, hazte una pregunta: ¿para qué necesito yo crear un kit sexual? ¿Qué me gustaría tener a mano? ¿Qué me facilitaría los encuentros o los haría más divertidos?
El kit sexual perfecto no es el más completo ni el más caro. Es el que tiene lo que tú realmente usas y necesitas.
Empieza por lo básico, los condones, el aceite, algún juguete, las toallitas, y ve añadiendo según lo que vayas descubriendo.
No tiene que ser un gran evento ni un gran gasto. Puede ser perfectamente una cajita discreta que, si alguien la ve, no revela exactamente lo que es.
SexPregunta del día
¿Tienes ya algo parecido a un kit sexual, aunque no lo llamaras así? ¿Qué es lo que nunca te falta en tu cajón? Cuéntamelo en los comentarios, que siempre se aprende de los botiquines ajenos.
Si sientes que tu vida sexual necesita algo más que un botiquín y quieres trabajar desde adentro qué quieres explorar, cómo pedirlo y cómo construir una sexualidad más plena y consciente, en mi mentoría trabajamos exactamente eso en cuatro sesiones. Si te interesa, escríbeme y hablamos.
