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Bloqueos que nos impiden disfrutar del placer y llegar al orgasmo

Llegar al orgasmo no es tan sencillo como parece, y es que resulta que muchas personas tienen bloqueos o problemas que les impiden disfrutar del placer ¿A qué se deberá esa situación?

Sigue leyendo y descubramos juntas cuáles son las diferentes situaciones que podrías estar bloqueando tu placer e impidiéndote disfrutar de tu cuerpo y tener esos orgasmos que sueñas.

El orgasmo se dice que es la culminación de una relación sexual. Una especie de clímax que produce en el cuerpo una sensación de liberación repentina y placentera de toda la tensión acumulada desde el momento en que se inicia la fase de excitación de una persona.

Hay estudios que afirman que una de cada seis mujeres no pueden llegar al orgasmo durante las relaciones sexuales. Aquellas que lo hacen, en promedio, pueden demorar unos 13 minutos en conseguirlo.

Mientras que por otro lado, para los hombres, el tiempo promedio que tardan en llegar a un orgasmo es de tres minutos.

Ahora bien, esto no es una ciencia exacta por más que se hagan estudios que nos den alguna idea.

Sin embargo, nos sirve de orientación general. Digamos que esto es la parte técnica del asunto.

Si nos ponemos poéticos podemos encontrar definiciones un poco más profundas del éxtasis, con significados que van más allá del placer momentáneo que tenemos tras un orgasmo según la ciencia.

Por ejemplo en el tantra se habla de expansión del placer.

Por eso se aprenden diferentes técnicas para prestar más atención a las caricias, las miradas, los besos, la respiración, el cuerpo. Se enseña incluso a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda esa energía que se genera en un encuentro sexual.

Los que acuden al tantra no centralizan todo el encuentro en la búsqueda del orgasmo, sino en potenciar los sentidos.

Y es precisamente por esto que se habla de encuentros tántricos que duran horas y de orgasmos de cuerpo entero que pueden alargarse más de 3 o 15 minutos.

El orgasmo es un tema que nos pone en alerta, que preocupa a mujeres y a hombres por igual. Sobre todo si tenemos bloqueos. Que es el tema que vamos a trabajar el día de hoy.

¿A qué se deben los bloqueos que nos impiden llegar al orgasmo?

Los bloqueos se pueden dar de muchas maneras: a nivel físico, mental o emocional. Quizás existan muchos más, un bloqueo energético, generacional y astral incluso. Sin embargo, no vamos a irnos por esos caminos.

Nos vamos a quedar en los más comunes entre las mujeres de mi generación y segundo porque incluso algunos hombres también los han tenido en algún momento.

Dicho esto, vamos a ver cómo funcionan los bloqueos en cada área y también veremos algunas maneras de solucionarlos (o de al menos intentar trabajar en ello).

Ten presente que cuando hablo de bloqueos me refiero a aquellas cosas o situaciones que nos impiden tener un orgasmo como lo conocemos.

Por ese motivo hice la definición al principio, para que conozcas las opciones que conozco, busques más y crees tu propia definición.

Quizás llegas al orgasmo y creas que no porque éste no es cómo lo has leído en las novelas, o como ves que lo describen los tántricos o te ha enseñado el porno. Los orgasmos son únicos para cada uno de nosotros. Debemos conocer nuestro cuerpo para poder así saber cómo es para ti.

Para ello, te recomiendo la masturbación consciente, el auto placer, el auto toque amoroso (llámalo como quieras, pero practícalo).

Y si tras masturbarte te sigues preguntando ¿He llegado al orgasmo? es que quizás no lo has tenido y ya.

Ahora vamos a ver qué puede estar bloqueando tus orgasmos.

El miedo, la vergüenza y la culpa son los tres bloqueos que trabajaremos hoy. Ellos se mezclan entre lo físico, lo mental y lo emocional.

¡Veamos cómo!

¿Cómo nos bloquea el miedo a la hora de llegar a un orgasmo?

Todos tenemos miedo, partamos de esa base. Hay miedos que nos paralizan y otros que nos movilizan y nos impulsan a tomar acción.
Cuando estamos en una relación sexual el miedo viene acompañado de inseguridad y de dolor incluso. Veamos las situaciones más comunes.

Podemos bloquearnos a la hora de tener un orgasmo por miedo al qué dirá mi pareja si hago o digo algo «inapropiado» en ese momento. Si hago demandas de lo que deseo. O porque no digo nada. O tal vez, si grito, si no grito.

Entonces empezamos a sentir miedo, y ese miedo nos bloquea y hace que no disfrutemos realmente del sexo y que lleguemos incluso a fingir el orgasmo.

Qué pasa cuando tenemos miedo a que se de cuenta de algo que hicimos que «no está bien», como una infidelidad, una deslealtad, un secreto… Eso también es un miedo que bloquea nuestra mente, que hace que no disfrutes del sexo.

Y hay otro miedo que es físico y se produce por el dolor a la penetración para las mujeres y por dolores en el pene en los hombres.

En estos casos el deseo está ahí, el asunto es que cuando llega el momento de una penetración el dolor es tal que nos paraliza. Podemos seguir, pero el dolor hace que el orgasmo se nos escapa totalmente.

¿Qué podemos hacer en estos casos?

La mejor manera de superar un miedo es con información. Esa información se consigue investigando, hablando con otras personas: amigos, profesionales y también hablando con la pareja.

Ponerte en acción es importante, no quedándote en una situación vulnerable y de víctima.

Es necesario empezar a gestionar esa emoción e intentar meternos en la intimidad dejando el miedo en la puerta. Permitiéndote y dándote permiso para disfrutar plenamente del placer.

Si el miedo es por cosas que no dices, por cosas que has hecho y no sabes cómo hablarlo, busca ayuda y herramientas que te ayuden a comunicarte con tu pareja.

Si el tema es falta de deseo puedes buscar ayuda hablando con un sex coach, e incluso probar productos que fácilmente puedes conseguir hoy en una farmacia el Libicare, que es un complemento alimenticio que, según algunas mujeres que lo han utilizado, aumenta el apetito sexual. O también puedes utilizar un gel para aumentar la sensibilidad en la zona, si lo crees necesario.

Esto siempre hazlo con responsabilidad: habla con tu médico de cabecera antes de tomar o aplicar cualquier cosa en tu cuerpo.

Pero no sientas miedo, porque el deseo sexual se puede reactivar. Es como un músculo que requiere trabajo para volver a funcionar a pleno rendimiento.

Por otro lado, si es un tema de dolor antes o durante la penetración, es normal que sientas miedo cuando tienes un encuentro sexual con penetración. En estos casos lo primero que debes hacer es ir un médico especialista en la mujer o en el hombre (según sea tu caso).

Debes descartar que sea un problema físico que tengas y quizás ignores; ya sea una infección, una malformación, estrechez y demás.

Porque resulta que la mayoría de estos casos de dolor durante la penetración es por un tema psicológico. Por eso viene bien hablar con un profesional, tanto del cuerpo como de la mente, para que así soluciones la situación.

Ya te digo que no es un camino sencillo, y menos si lo recorres a solas. Por eso, el primer paso que siempre aconsejo es intentar buscar ayuda.

¿Cómo nos bloquea la vergüenza a la hora de tener un orgasmo?

La vergüenza en el sexo normalmente viene acompañada de inseguridad con respecto a nuestro cuerpo. Cómo es, cómo huele, cómo lo sientes en la intimidad y cómo lo siente tu pareja.

Nos bloqueamos cuando sentimos que hemos tenido algún cambio físico y no sabemos si vamos a gustar a nuestra pareja sexual.

Este bloque llega porque no queremos que vean nuestros defectos y lo que creemos que son imperfecciones… O sencillamente porque no sabemos cómo reaccionar ante ciertos estímulos o sensaciones que supuestamente debemos sentir, pero que nunca hemos experimentado hasta el momento.

Por ejemplo, si hemos subido o bajado un poquito de peso, nos sentimos menos sexys, quizás un poco inseguras y nos avergüenza que nos miren con crítica y no con deseo. Lo mismo nos puede suceder después de una cirugía, tras el parto o después de un viaje largo.

También puede pasar que sientas vergüenza por cómo tu cuerpo reacciona ante ciertas caricias y tienes reparo a que no le guste cómo hueles o cómo reaccionas.

Esto ocurre por ejemplo cuando experimentamos la eyaculación femenina (que muchas veces confundimos con habernos orinado), también pasa cuando lubricamos más de lo normal y nos sentimos incómodas porque creemos que puede molestar a nuestra pareja desde su olor, hasta la sensación que siente al penetrarnos.

A los hombres les pasa cuando se les baja la erección durante el encuentro sexual, por más excitado que se encuentre. Perder el vigor puede causarle vergüenza y un bloqueo a la hora de «cumplir» con lo que debe hacer.

La vergüenza, como el miedo, para cada uno de nosotros es diferente y por ello es importante descubrir qué ocurre y empezar a hablar sobre ello.

¿Qué podemos hacer en estos casos?

Lo primero, tener claro que la vergüenza la puedes trabajar ante todo reconociendo qué es lo que te causa esa sensación y luego buscando maneras para trabajar en ello.

Por ejemplo si sientes vergüenza de tu cuerpo, puedes buscas herramientas que te ayuden a amarlo de una manera más sincera y profunda. Conocerlo también te ayudará a sentir menos reparos cuando empieces a experimentar cosas nuevas y diferentes en el sexo.

Otra cosa importante. Durante el sexo todos somos vulnerables, y por ello es importante tener el canal de la comunicación abierto siempre.

Busca la manera de gestionar tus creencias y miedos con respecto a la comunicación para que esta puerta permanezca siempre abierta para ambos y puedan así vivir una sexualidad más auténtica cada día.

¿Cómo nos bloquea la culpa a la hora de llegar al orgasmo?

La culpa, hace muchísimo daño en las relaciones personales y desde luego en temas sexuales también afecta muchísimo.

Esta emoción la podemos sentir cuando hemos engañado en la relación. ¡Y no hablo necesariamente de infidelidad! Hablo de esas situaciones donde hemos mentido, hemos ocultado información, hemos hecho algo que sabemos en el fondo que a nuestra pareja no le va a gustar si se entera.

En esos casos la culpa nos va carcomiendo por dentro y el problema es que luego nos afecta en nuestros encuentros sexuales.

Y es que la mente suele interponerse por algo que dice, hace o te hace sentir en ese momento tu pareja y sientes como que si se entera la cosa se va a poner fea en la relación, y desde luego no quieres y por ello sufres.

La culpa también puede venir de cosas del pasado que hiciste, cosas que no has compartido porque crees que no son importantes o que no son necesarias de compartir y ahora te están viniendo a la mente. Y en esos casos, quizás es el momento de hablar de ello si quieres resolver tu culpa.

Pondré algunos ejemplos: abortos, abusos dados y recibidos, engaños anteriores, temas de dinero, deseos no expresados…

Todo eso va dejando una quemazón en tu cabeza y ella siempre se mete en tus encuentros sexuales, por lo cual es normal sentir un bloqueo en estas situaciones.

Ahora bien, ¿cómo se puede trabajar la culpa y que no te afecte en tus encuentros sexuales?

La culpa es de las emociones más difíciles de gestionar, porque a veces el tema es tan profundo que requiere terapia. Eso significa mirar muy dentro durante el tiempo que haga falta. Invertir diálogo, paciencia y amor propio. Y para empezar, si no tenemos ni eso, debemos buscarlo cuanto antes.

Porque la culpa no solamente acaba con una relación, acaba lentamente con una persona. Y no queremos que eso nos pase.

Por ese motivo debemos reconocer qué tipo de culpa estamos sintiendo, si es por algo que hemos hecho nosotras, o es algo que creemos ha hecho nuestra pareja.

También hay una culpa por temas del pasado que ya no forman parte de tu vida pero que sí que existen en tu mente y afectan tus relaciones.

Lo mejor aquí es tener con quien hablar. No dejar que la culpa gobierne tu vida.

Existen muchísimos más bloqueos cuando hablamos de relaciones sexuales. Y cada uno de los expuestos tienen muchas más pastas. Sin embargo, si queremos ir profundo en el tema, será necesario trabajar en cada caso por separado, porque no es posible que algo generalista nos ayude en un caso puntual.

No tengas miedo de pedir ayuda, no tengas vergüenza de aceptar que no estás dando el 100 % o que necesitas más, no te culpes por querer explorar tu cuerpo y tu placer o por querer sanar relaciones del pasado.

Tu vida es tuya para vivirla como mejor te parezca, y si deseas desbloquear tus orgasmos, lo mejor es empezar por aprender a gestionar mejor tu vida y tus emociones.

Habla conmigo y te cuento cómo pueden ayudarte una buena conversación y una gran comunidad de aprendizaje virtual a perder el miedo, la culpa y la vergüenza; sustituyéndolos por confianza, responsabilidad y amor propio.

¿Qué bloqueos encuentras tú que te impiden llegar al orgasmos?

Por Diana Garcés

Me encanta escribir sobre mis experiencias y las dudas que tengo con respecto a mi sexualidad y las relaciones. Por ello he creado este espacio para hablar y compartir contigo lo que vivo y aprendo.

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