Deseo sexual en pareja: qué hacer cuando uno quiere más que el otro
Hace poco me llegó este mensaje y me quedé pensando en él varios días:
«Diana, no sé qué hacer. Amo a mi marido, llevamos ya cinco años de matrimonio y diez de relación. Sin embargo, en vez de mejorar nuestras relaciones sexuales van a peor. Estoy cansada, mi vida sexual no es buena y no sé qué hacer para que mejore.»
Este mensaje podría haberlo escrito cualquiera. Y de hecho, versiones de él me llegan cada semana. Distintas personas, distintas historias, pero el mismo fondo: amor que sigue intacto y deseo que ya no acompaña como antes.
Lo que esta mujer describe suele llamarse diferencia de deseo sexual en pareja: cuando una persona tiene más ganas que la otra, o cuando los ritmos sexuales de ambos ya no coinciden como antes.
No porque sea algo raro o señal de que algo está irreparablemente roto. Sino precisamente porque es más común de lo que nos atrevemos a admitir.
Hoy quiero hablarte de por qué pasa, qué está sintiendo cada parte y qué puedes hacer cuando el deseo sexual en pareja ya no va al mismo ritmo.
Por qué el deseo sexual en pareja se vuelve desigual en una relación larga
El deseo sexual en pareja no es un interruptor fijo. Fluctúa. Sube y baja dependiendo de mil factores que muchas veces no tienen nada que ver con la pareja ni con el amor que se le tiene.
Cuando llevamos mucho tiempo con alguien, tendemos a asumir que si el deseo baja es porque algo falla en la relación o en la persona. Y casi nunca es tan simple. Hay muchos factores que pueden influir en esta situación, como por ejemplo:
El estrés es uno de los factores más silenciosos y más potentes. Cuando estás abrumada por el trabajo, las deudas, las responsabilidades de la casa o simplemente por la velocidad de la vida, tu organismo entra en modo supervivencia.
Y resulta que en modo supervivencia, el deseo sexual es lo primero que se apaga. No porque no quieras a tu pareja sino porque tu energía está en otro sitio en este momento.
La desconexión emocional también pesa mucho, especialmente en las relaciones largas. Hay personas que necesitan sentirse emocionalmente conectadas con su pareja para desearla.
Y si esa conexión se ha ido erosionando poco a poco con el tiempo, si ya no hay tanta conversación, tanto contacto, tanta intimidad cotidiana, el deseo sexual también se resiente.
Los cambios de vida hacen lo suyo: hijos, cambios de trabajo, mudanzas, pérdidas, enfermedades. Cualquier cosa que altere el equilibrio emocional o físico puede afectar el deseo.
También pueden influir algunos medicamentos o métodos anticonceptivos hormonales en algunas personas. No siempre ocurre, pero si notas que tu deseo cambió después de empezar un tratamiento o anticonceptivo, vale la pena hablarlo con una profesional de salud antes de cambiar o dejarlo por tu cuenta.
La monotonía, esa de la que ya hemos hablado en otros artículos, también juega su papel. Cuando la relación se estabiliza y el sexo se vuelve predecible, el cerebro deja de producir la excitación que producía cuando todo era novedad. Y eso no es falta de amor, es simple biología.
Y a veces, simplemente, hay algo que revisar a nivel médico o emocional: depresión, ansiedad, falta de descanso, alimentación. Todo eso afecta el deseo y merece que le pongas un poco más de atención.
Lo que siente quien tiene menos deseo
Si eres la persona con menos ganas o deseo sexual en pareja, probablemente estés cargando con algo que pocos dicen en voz alta: la culpa.
La culpa de no poder darle a tu pareja lo que pide. La sensación de que algo falla en ti y que eres tú quien está mal. El miedo a que esa diferencia acabe distanciando aún más lo que ya cuesta sostener.
Y encima de eso, muchas veces la presión implícita o explícita del otro hace que el deseo baje todavía más, que cueste sentir ganas de tener intimidad. Porque el deseo no responde bien a la obligación ni a la culpa. Responde mucho mejor cuando siente que hay libertad, conexión, comprensión e incluso esa sensación de sentirse vista.
Si estás en este lado de la balanza, lo primero que quiero que sepas es esto: el no tener ganas no significa que no quieras a tu pareja. Significa que algo en ti, en tu vida o en la dinámica de la relación, necesita un poco más de atención.
Lo que siente quien tiene más deseo
Si eres la persona que más deseo sexual tiene, también cargas con lo tuyo, y es el rechazo repetido que duele.
Y el rechazo repetido, aunque no sea personal, acaba pareciéndolo.
Porque es muy fácil caer en la trampa de pensar que el problema eres tú. Que ya no eres suficientemente atractivo o atractiva. Que tu pareja ya no te desea. Que algo has hecho mal.
Y esa trampa es peligrosa, porque alimenta la inseguridad, la distancia y los malentendidos que hacen que la situación se complique todavía más y que la distancia se vuelva cada vez más grande.
Si estás aquí, lo que necesitas más que cualquier otra cosa es una conversación honesta. No una pelea, no un reproche. Una conversación real sobre lo que está pasando en la relación.
Qué puedes hacer cuando el deseo no va al mismo ritmo
Según como lo enfoques, hay muchas cosas que puedes hacer, hoy vamos a irnos de lo más simple, a quizás lo más complejo, para que así todo va volviendo a su cauce. Porque debes tener claro que esto es solo una etapa en la relación, si hay amor, respeto y buena comunicación, es posible volver a mirarlo, trabajarlo y encontrar una forma más honesta de vivir la intimidad.
Habla. Sin rodeos y sin reproches.
La comunicación es el punto de partida de todo lo demás. Si no hay conversación, es muy difícil encontrar una solución. Por eso hablar es el primer paso.
Y hablar de esto no significa sentarse a acusar al otro de no querer o de querer demasiado. Significa abrirse con honestidad, puedes plantear cosas como: «Noto que últimamente estamos en ritmos distintos y me gustaría entender qué está pasando.»
Así de simple. Aunque también es así de difícil.
Quien tiene menos deseo necesita poder explicar qué le está pasando sin sentirse presionada.
Y quien tiene más deseo necesita poder decir qué es lo que echa de menos sin sentir que está exigiendo algo indebido.
Identifica qué está pasando realmente
Antes de buscar soluciones mágicas, es necesario hacer una pausa y preguntarse cosas como:
- ¿Cuándo empezó esto?
- ¿Hubo algún cambio en ese momento: laboral, familiar, físico, emocional?
- ¿Estoy tomando algún medicamento que pueda estar afectándome?
- ¿Cómo está mi descanso, mi alimentación, mi estado emocional general?
A veces el bajo deseo es la punta del iceberg de algo más grande que merece atención por separado. Y detectarlo es el primer paso para poder trabajarlo.
Empieza a activar el deseo desde pequeñas cosas
El deseo no vuelve de la noche a la mañana. Se reactiva poco a poco, con intención y con pequeñas acciones que van calentando el ambiente antes de que llegue el momento de la intimidad. Puedes empezar con:
- Un mensaje inesperado a mitad del día.
- Cambiar la forma de despedirte por la mañana.
- Ponerte algo que te haga sentir sexy por debajo de la ropa aunque nadie más lo vea.
- Hacer algo diferente un fin de semana.
- Recuperar el contacto físico sin que tenga que llevar necesariamente al sexo.
Estas cosas parecen pequeñas. Y lo son. Pero acumuladas, tienen más impacto del que imaginas.
Revisa también lo que te dices a ti misma
Si en tu cabeza hay un bucle de «he engordado», «estoy mayor», «no soy lo que era», «el trabajo me tiene destrozada», ese ruido interno también está apagando el deseo.
El trabajo de activar el deseo empieza muchas veces por revisar la relación que tienes contigo misma antes de revisar la que tienes con tu pareja. Porque resulta que si estás mal por dentro, es muy difícil estar bien con otra persona.

Amar a alguien no garantiza desearlo siempre igual
Y eso no es un fracaso en la relación, debes tenerlo claro. Es una realidad de las relaciones largas que muy pocas personas se atreven a nombrar, porque pensamos que el deseo sexual en pareja, aunque haya amor, no siempre se mantiene igual. Y cuanto antes lo entendamos, mejor podremos cuidarlo
El deseo sexual en pareja necesita cuidado, igual que cualquier otra parte de la relación. No es algo que se mantiene solo por el hecho de quererse. Necesita atención, conversación, variedad, conexión emocional y, a veces, ayuda externa para entender qué está pasando.
Si algo de lo que has leído hoy te resuena, el primer paso es dejar de ignorarlo. Porque cuanto más tiempo pasa sin que se hable del tema, más difícil se vuelve la conversación que hace falta tener.
Cuándo conviene pedir ayuda
A veces hablar, reconectar y hacer pequeños cambios es suficiente y puede ayudarte bastante para que el deseo en pareja vuelva.
Sin embargo, si la falta de deseo apareció de golpe, si hay dolor, sequedad, ansiedad, tristeza, rechazo intenso, conflictos frecuentes o sospechas de que un medicamento puede estar influyendo, así como el estrés o los cambios, no lo dejes pasar.
No todo se resuelve “poniéndole ganas”. A veces hace falta hablar con una ginecóloga, médica, sexóloga o terapeuta de pareja para entender qué está pasando en tu cuerpo y en tu relación.
SexPregunta del día
¿Te has encontrado alguna vez en esta situación, ya sea con más o con menos deseo que tu pareja? ¿Cómo lo gestionasteis? Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios.
preguntas frecuentes
¿Es normal tener diferente deseo sexual en pareja?
Sí. Es común que dos personas no tengan siempre el mismo nivel de deseo, especialmente en relaciones de larga duración. Existen etapas de estrés, cambios hormonales, cansancio, rutina, enfermedades o momentos de desconexión emocional que pueden afectar o alterar el deseo.
¿Qué hacer cuando mi pareja quiere más sexo que yo?
Lo primero es hablar sin culpa ni presión. Después conviene revisar qué puede estar afectando tu deseo: cansancio, estrés, estado emocional, medicación, cambios hormonales, rutina o dinámica de pareja.
¿Qué hacer si yo tengo más deseo sexual que mi pareja?
Evita convertirlo en reproche. Puedes expresar lo que echas de menos, cómo te sientes y qué necesitas, pero dejando espacio para escuchar lo qué está viviendo la otra persona.
¿La falta de deseo sexual en pareja significa falta de amor?
No necesariamente. Puedes amar a tu pareja con locura y tener menos deseo durante una etapa de la relación. Porque el deseo depende también del cuerpo, la mente, la relación, el contexto y la historia personal.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Cuando la falta de deseo causa mucho malestar, aparece de golpe, hay dolor, ansiedad, tristeza, problemas médicos, cambios hormonales, medicación o conflictos constantes en la pareja.
Y si llevas tiempo sintiendo que el deseo sexual en pareja necesita un empujón y no sabes por dónde empezar, en mi mentoría trabajamos exactamente esto: qué está pasando, cómo hablarlo con tu pareja y qué hacer para volver a conectar. Son cuatro sesiones donde vamos al fondo de lo que importa. Si te interesa, escríbeme y hablamos.