Intimidad en pareja: qué es y por qué puedes estar perdiéndola
Seguramente cuando escuchas la expresión “intimidad en pareja”, lo primero que se te viene a la cabeza es sexo. Y no está mal, porque el sexo puede ser una forma de intimidad. Pero es solo una parte de algo mucho más grande, más profundo y más poderoso.
Qué dice la RAE sobre la palabra intimidad
Según la RAE, la intimidad tiene que ver con una zona íntima y reservada de una persona o grupo.
Y aquí hay algo importante: intimidad no es exactamente lo mismo que privacidad. La privacidad es no ser observada; la intimidad es ese espacio interior que decides compartir con alguien.
Qué dice la psicología sobre la Intimidad
Uno de los psicólogos que más ha estudiado el tema de la intimidad en pareja es Robert Sternberg, de la Universidad de Yale, con su famosa teoría triangular del amor.
Según él, toda relación se sostiene en tres pilares: intimidad, pasión y compromiso.
Y aquí viene lo que más me gusta de su planteo: la intimidad no se refiere solo al campo sexual, sino a la confianza, la comprensión, la aceptación y el apoyo mutuo.
Es, como él la llama, el «componente cálido» de la relación. Otros especialistas la describen como los sentimientos de cercanía, conexión emocional y confianza que se desarrollan entre dos personas. Epsiba Psicología
O sea que, según la RAE y según la Psicología, ya nos están dando una pista clara: la intimidad en pareja va mucho más allá de lo que pasa en la cama.
Cómo vamos a entender el concepto de intimidad en pareja
Para efectos de este artículo, voy a entender la intimidad en pareja como ese espacio de cercanía, confianza y conexión que construimos con la persona que amamos.
A veces aparece en el sexo, sí, pero también en una conversación honesta, en una tarde sin móviles, en una mirada cómplice o en sentir que puedes mostrarte sin tener que defenderte.
Los problemas que yo he vivido con la intimidad
Te voy a contar primero mis propios tropiezos en este tema, porque creo que ayuda a que no te sientas sola en esto.
Hubo una época en que alquilamos habitaciones en casa a estudiantes y a personas que trabajaban por la zona.
Y aunque no era incómodo porque el espacio era amplio, sí noté que la intimidad con mi pareja se resintió porque solo teníamos esos momentos de privacidad real cuando los inquilinos se iban por uno o dos días antes de que llegara alguien más.
También la hemos perdido con el trabajo. Cuando organizábamos, por ejemplo, el Congreso de Sexualidad, eran meses de mucha ansiedad y mucho estrés, y aunque pasábamos mucho tiempo juntos, la cabeza estaba en otra parte.
Eso no es tiempo de calidad, aunque estemos físicamente en el mismo lugar.
Vivir con la familia también nos ha quitado intimidad. Estuvimos tres años viviendo con mis padres y mi hermano, y ahora llevamos unos años viviendo con mi suegra. Son etapas que agradezco mucho, de verdad, pero que también implican ceder ese espacio de pareja a solas.
Y toca aprender a buscar y tener intimidad de muchas otras maneras.
Otros momentos comunes en los que se pierde intimidad
Más allá de mi experiencia, hay situaciones que suelen afectar la intimidad en pareja, como:
- La llegada de los hijos.
- Tener familiares enfermos a cargo.
- Mudanzas o cambios de trabajo.
- Vivir lejos del país de origen.
- Muertes cercanas.
- Enfermedades físicas o problemas de salud mental.
- Estrés laboral o económico.
- Uso excesivo del móvil, redes sociales o pantallas.
Esto último es algo que, de momento, no he visto mencionado en ningún estudio, pero que estoy segura que pronto empezará a aparecer: las redes sociales y el entorno hipertecnológico en el que vivimos. Netflix, HBO, Disney+, WhatsApp, Instagram… todo eso nos conecta con el mundo, pero nos desconecta del otro.
Y la intimidad se va perdiendo así, poquito a poquito, sin que nos demos cuenta. Hasta que un día te preguntas: ¿En qué momento se fue?
Señales de que estás perdiendo intimidad en pareja
Estas podrían ser algunas de las señales que indiquen que estás perdiendo intimidad en pareja:
- Están juntos, pero cada uno en su pantalla.
- Solo hablan de tareas, dinero, hijos o pendientes.
- Les cuesta quedarse a solas sin sentirse raros.
- El sexo se volvió automático o desapareció por completo.
- Ya no se cuentan cosas importantes.
- Sientes que convives con tu pareja, pero no conectas con ella.
- Hay cariño, pero poca presencia real.
Primer ejercicio: identifica si hay un problema de intimidad
Antes de pasar a las soluciones, necesitamos tomar conciencia. Así que te invito a que te hagas estas preguntas con total honestidad, sin examinarte ni compararte con nadie. Esto es solo para ti.
- ¿Cuándo fue la última vez que estuviste completamente sola con tu pareja? Sin teléfono, sin televisión, sin nadie cerca. No vale el cine, porque los distrae. Sí vale una salida a un restaurante, un café, un parque, los dos solos.
- En ese momento de soledad real, ¿Cuánta atención se pusieron el uno al otro? ¿O terminaron distraídos con el celular, con la gente que pasaba, con el perro del parque?
- ¿Cómo te sentiste en ese momento? ¿Ansiedad, incomodidad, no saber qué decir? ¿O sentiste paz, conexión, ganas de estar ahí?
- Si no logras recordar ningún momento así, tómate esta semana para crear uno y observa qué sientes.
- Cuando piensas en «intimidad» con tu pareja actual, ¿Qué se te viene a la mente? ¿Es sinónimo de sexo? ¿Es el momento de hablar de deudas, de sustos, de reclamos? ¿O es realmente un espacio de conexión?
Sé honesta contigo misma. Esto no se trata de sacar una buena nota ni de mostrárselo a nadie. Es tuyo. Y de esa honestidad depende todo lo que vas a construir en el futuro próximo con tu pareja.
Cómo empezar a recuperar la intimidad en pareja
No empieces intentando recuperar todo de golpe. Empieza por crear un espacio pequeño, real y sin distracciones.
Un café sin móviles. Una caminata donde no hablen de problemas. Diez minutos en la cama sin pantalla. Una pregunta honesta: “¿Cómo estás de verdad?”.
La intimidad no vuelve porque la obligues. Vuelve, principalmente, cuando creamos espacios donde puede aparecer de manera natural y sentirse de nuevo a gusto y bienvenida en nuestra relación.
Cuéntame: ¿Cuándo fue la última vez que estuviste realmente sola con tu pareja disfrutando de la intimidad juntos?