Vergüenza al hablar de sexo: por qué pasa y cómo empezar a superarla
Hay algo curioso que descubrí después de años hablando de sexo en público: cuanto más hablo de ello, más me doy cuenta de cuánta gente todavía no puede hacerlo. A muchas personas les da vergüenza hablar de sexo, incluso cuando desean hacerlo.
No porque no quieran. Sino porque no saben cómo hacerlo o porque la vergüenza se les atraviesa antes de poder intentarlo.
Y no hablo de vergüenza al desnudarse o al mostrar el cuerpo, de eso ya hemos hablado antes. Hablo de algo diferente y en muchos casos más paralizante: la vergüenza de abrir la boca y decir lo que sientes, lo que quieres, lo que te gusta o lo que te gustaría probar.

Esa vergüenza al hablar de sexo está en más personas de las que imaginas. Incluidas personas que llevan años en relaciones, que se consideran abiertas de mente y que en teoría «ya no tienen tabúes».
Porque la vergüenza no funciona de manera lógica, y saber algo en la cabeza e incluso haberlo experimentado en algún momento, no significa que sea fácil decirlo en voz alta.
Por qué nos da vergüenza al hablar de sexo
He identificado tres razones principales de esta vergüenza. Puede que te identifiques con una, con dos o con las tres.
Miedo a que se enoje o se moleste
Esta razón es de las más comunes, porque no sabes cómo va a reaccionar la persona que tienes delante. Y esa incertidumbre paraliza un poco y da miedo. No te diré mentiras, da mucho miedo.
Puede que hayas vivido alguna vez la experiencia de decir algo sobre sexo o sobre tus preferencias y que la reacción del otro lo arruinara todo el momento.
Eso deja huella. Y la próxima vez que quieres decir algo, esa memoria aparece y te frena.
Lo que muchas veces olvidamos es que las personas reaccionamos diferente según el día, el estado de ánimo, el contexto.
Algo que hoy genera una pelea, dicho de otra manera y en otro momento podría generar una conversación interesante.
Pero cuando tenemos miedo, tendemos a asumir que la reacción siempre va a ser la peor posible.
Miedo a no saber expresarse bien
Esta razón es la más sutil pero igual de poderosa: la vergüenza de no saber cómo decir lo que quieres decir realmente, sin sonar borde, morbosa o una persona de mal gusto.
Tienes la idea en la cabeza, sabes más o menos lo que quieres comunicar, pero cuando intentas ponerlo en palabras, sale torcido. O sale a medias. O no sale.
Y entonces te quedas con esa sensación de que nadie te entiende, cuando en realidad el problema no es que no te entiendan sino que no has encontrado todavía las palabras que representen bien lo que quieres compartir.
Eso también es vergüenza. La vergüenza de no comunicarte bien, que muchas veces lleva a callar en vez de intentarlo de otra manera.
Miedo al juicio
La tercera es la que más conozco porque es la que yo misma he tenido que trabajar más y es el miedo a que te juzguen por tus fantasías.
Cuando hablo de este miedo no me refiero solo al juicio de los demás. También me refiero al juicio propio. Ese diálogo interno que dice «¿qué van a pensar si digo esto?» o «seguro que me van a ver rara» antes incluso de que hayas abierto la boca.
Y lo curioso es que muchas veces juzgamos en los demás lo que en el fondo tenemos pendiente de revisar en nosotras mismas.
Cuando algo nos molesta o nos incomoda de lo que alguien dice sobre sexo, ahí hay material propio que sería interesante empezar a trabajar.
Los temas que más vergüenza dan (aunque no lo parezca)
Hay algunos temas concretos que generan más vergüenza al hablar de sexo que otros. Estos son los que más veo en las personas que he conocido en estos años que llevo con este proyecto:
Las fantasías
Tener fantasías es completamente normal, pero confesarlas a otra persona da un poco de terror. El miedo a que te vean rara, a que tu pareja te juzgue, a que malinterpreten lo que esa fantasía significa.
Las preferencias sexuales
Todo lo que se salga del guion habitual que todos conocemos, hemos experimentado o creemos que todos experimentan, parece necesitar una justificación. Y si no puedes justificarlo, mejor callarlo para no quedar como alguien demasiado intenso, salido o fuera de lugar.
Los complejos físicos
Hablar de lo que no te gusta de tu cuerpo en un contexto íntimo requiere una vulnerabilidad que muchas personas no se permiten, por eso aparentamos estar bien, ser perfectos y no tener ningún complejo, cuando en el fondo no es así.
Los ex y las comparaciones
Hay personas que tienen vergüenza de reconocer que una experiencia pasada todavía les pesa, que echan de menos algo, que comparan o que hay una historia que no han terminado de colocar dentro de sí mismas.
Como si extrañar a una persona, sobre todo cuando la pérdida es reciente, fuera vista como una debilidad.
No querer tener sexo
Esto me sorprende mucho cuando lo escucho, pero hay personas que tienen sexo cuando no quieren porque les da vergüenza decir que no.
Y cuando decir “no” te da más vergüenza que hacer algo que no deseas, ahí hay una señal importante que merece atención.
Hablar de sexo también incluye poder decir “no”, “hoy no”, “esto no me gusta” o “prefiero parar”. La comunicación sexual no sirve solo para pedir más; también sirve para poner límites.
Cómo empezar a hablar de sexo sin que sea un drama
Primero, infórmate
Antes de hablar con tu pareja de algo que te da vergüenza, infórmate sobre ese tema. No para tener argumentos defensivos, sino para ganar confianza desde el conocimiento.
Yo lo viví cuando quise abrir Hablando de Sexo. Antes de hablarlo con mi expareja, que era quien gestionaba todo lo técnico del blog, estuve días dándole vueltas a cómo se lo iba a plantear.
¿Qué iba a pensar? ¿Le iba a parecer bien que yo hablara de sexo en público?
Así que pasé semanas informándome, me convencí de lo que quería hacer y cuando llegó la conversación ya tenía claridad de lo que quería decir.
No salió perfecta esa primera conversación, claro que no. Pero salió.
Eso es lo que hace la información: te da tierra firme desde donde hablar.
Busca con quién practicar primero
Antes de hablar con tu pareja de algo que te genera vergüenza, puede ayudarte hablarlo primero con alguien de confianza. Una amiga, una persona en un grupo donde te sientas segura, alguien que no te va a juzgar.
No para ensayar un discurso, sino para ir soltando el tema poco a poco. Cada vez que lo dices en voz alta, la vergüenza pierde un poco de su fuerza y va a ser más fácil luego hablar de ello.
Elige bien el momento y cómo lo planteas
Hay cosas que se pueden decir en cualquier momento y hay cosas que necesitan un contexto.
No es lo mismo soltar una bomba en medio de una cena que abrir la conversación en un momento tranquilo, mirándoos a los ojos, sin el móvil de por medio, ni otras personas listas para entrometerse y dañar el momento.
Y si algo que quieres decir puede sonar chocante o inesperado, piensa en cómo lo planteas. No es lo mismo «quiero hacer X» dicho como una exigencia que «he estado pensando en algo que me gustaría explorar contigo, ¿te apetece hablarlo?»
La forma en que lo dices cambia completamente cómo lo recibe el otro.
No te tomes el «no» como un rechazo personal
Si dices algo y la respuesta es negativa, eso no significa que te estén rechazando a ti. Significa que en ese momento, con esa persona, esa cosa concreta que has planteado no encaja.
Preguntar por qué, sin presionar y sin que parezca un interrogatorio, puede abrir una conversación mucho más interesante que la que tenías prevista.
La vergüenza nunca desaparece del todo
Y esto es importante que lo sepas para no frustrarte: la vergüenza al hablar de sexo no desaparece de golpe. Con ciertos temas la vas superando. Con otros siempre encontrarás algo que te hace resbalar un poco.
Pero eso no es un fracaso. Es que eres humana y hay cosas que requieren más trabajo que otras.
Lo que sí cambia, con el tiempo y con práctica, es que vas creando herramientas propias para gestionar esa vergüenza que sientes. Y llega un punto en que la vergüenza ya no es quien decide si hablas o no. Esa decisión vuelve a ser tuya.
SexPregunta del día
¿Cuál es el tema del que más te cuesta hablar en el sexo o en la intimidad? ¿Con tu pareja, con tus amigas o incluso contigo misma? Cuéntamelo en los comentarios.
Si sientes que la vergüenza lleva tiempo impidiéndote decir lo que necesitas en tu relación, en mi mentoría trabajamos exactamente eso: cómo encontrar las palabras, cómo tener esas conversaciones difíciles y cómo construir una intimidad donde puedas ser tú de verdad. Son cuatro sesiones donde vamos al fondo de lo que importa. Si te interesa, escríbeme y hablamos.
