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Blog de Hablando de Sexo Nuestro Cuerpo

Cómo podemos aceptar nuestro cuerpo y querernos un poquito más

Lo primero que debemos hacer para aceptar nuestro cuerpo y querernos un poquito más es encontrar aquellas cosas que no nos gustan con sinceridad y honestidad.

Recuerda que esto no es un examen.

Se trata de conocernos a nosotras mismas. Así que de ti depende que el ejercicio tenga buenos resultados o que a la final sigas sin querer tu cuerpo y sin aceptarte tal como eres.

Visualizar nuestro cuerpo

Primero que todo, párate desnuda frente a un espejo y mira cada rincón de tu cuerpo, cada espacio.

Evalúalo e identifica si te gusta, si te sientes bien con él en este momento de tu vida.

Sé consciente de las emociones que te genera cada lugar.

Recuerda si en algún momento alguien dijo algo en contra de esa parte y si ahora que lo piensas no te molesta, ni te afecta ese comentario o por el contrario aún lo hace.

Si no tienes un espejo grande o no te sientes aún tan segura como para verte completamente desnuda frente a uno, puedes hacer el ejercicio acostada y visualizando cada parte de tu cuerpo.

No es igual que si pudieras hacerlo mirándote al espejo, pero es normal que tengas dudas, temores y que aún no te sientas a gusto viéndote desnuda.

Así que sea la técnica que elijas, lo importante es que hagas el ejercicio de manera honesta.

Para que llevemos un orden y no nos salgamos del ejercicio, vamos a empezar por los dedos del pie, las uñas, el empeine, la planta del pie, los tobillos…

Y así irás subiendo hasta llegar a tu cabeza. Si lo prefieres y para no olvidarte de nada, mira la siguiente lista:

  • Dedos del pie   icon-heart 
  • Uñas  icon-heart-o  
  • Empeine   
  • Planta del pie   icon-heart  
  • Tobillos
  • Pantorrillas  icon-heart 
  • Canilla  icon-heart  
  • Piernas 
  • Rodillas  icon-heart  
  • Muslos  icon-heart-o  
  • Caderas   icon-heart  
  • Culo   icon-heart-o 
  • Vagina / vulva o pene
  • Abdomen  icon-heart-o  
  • Ombligo  icon-heart  
  • Cintura  icon-heart-o  
  • Pecho  
  • icon-heartSenos  icon-heart-o  
  • Pezones  icon-heart 
  •  Hombros   icon-heart-o 
  • Brazos   icon-heart 
  • Antebrazos  icon-heart-o  
  • Codos   icon-heart 
  • Manos  icon-heart-o  
  • Palma   icon-heart 
  • Dedos de la mano   icon-heart-o 
  • Uñas  icon-heart  
  • Cuello  icon-heart-o  
  • Barbilla  icon-heart  
  • Labios / boca  icon-heart-o  
  • Dientes  icon-heart  
  • Pómulos  icon-heart-o  
  • Nariz   icon-heart 
  • Ojos   icon-heart-o 
  • Cejas / Pestañas  icon-heart  
  • Frente icon-heart-o 
  • Cara  icon-heart  
  • Orejas  icon-heart-o  
  • Cabello  icon-heart  
  • Cabeza

Seguramente me faltó alguna parte, si es así me cuentas en los comentarios para seguir completando la lista.

Ahora, tras reconocer qué partes de tu cuerpo no te gustan, es necesario evaluar el motivo de ello.

Si es algo que se pueda solucionar llevando una vida más sana o simplemente es algo que nos incomoda y que creemos no tiene solución si no es con una operación.

Personalmente, creo que todo tiene solución con la primera alternativa. Salvo aquellos «defectos genéticos» que son parte nuestra.

Mi recomendación es que anotes en un cuaderno las partes que te gustan y los sentimientos positivos que te genera.

Así como las partes de tu cuerpo que no te gustan y el motivo de ello.

Compromiso con tu cuerpo

Lo que viene a continuación es hacer un compromiso con tu cuerpo, para amarlo, aceptarlo y buscar la manera de que sea lo que tanto sueñas.

Puedes empezar por cuidar la alimentación (que no es igual a hacer dieta).

Dormir bien (que no es lo mismo que tener que acostarse a las 9pm), y hacer deporte (que no quiere decir que tengas que levantarte a las 5am).

Ninguna de ellas es sencilla, aunque lo parezca.

Lo sé por experiencia propia, pero sé también el poder que tiene la mente y lo que podemos llegar a hacer cuando hay un deseo y una gran fuerza de voluntad.

Yo ya he hecho lo primero y en el anterior artículo les comenté las partes que no me gustan de mi cuerpo.

Ahora les diré las técnicas que he utilizado.

Como dije desde un principio, esta es mi experiencia, no es una guía exacta de cómo se debe hacer.

Seguramente hay muchas más y mejores formas de hacerlo, pero al menos a mi me ha funcionado y por eso he querido compartirlo.

Ya tú verás qué de lo que leas te pueda servir y qué definitivamente no.

Mi experiencia aceptando mi cuerpo

Tras descubrir lo que no me gusta, he hecho una evaluación sobre qué hacer para mejorar esas partes de mi cuerpo.

Lo primero para mi, fue aceptarme.

Descubrir qué podía hacer para mejorar esas partes y ver si el ejercicio y la buena alimentación serían suficiente para quererme un poquito más.

Para aceptarme mantengo más tiempo desnuda. Incluso llevo meses durmiendo sin ropa.

Algo que me ha ayudado a ver mejor aquello que no me gusta, pero sobre todo a aceptarme y descubrir que me encanta mi cuerpo.

De hecho, ahora cuando me pongo ropa para dormir la siento pesada y no me gusta. Porque he descubierto que me fascina como se ve mi cuerpo desnudo.

No te digo que fue algo fácil, ni sencillo de hacer. Para nada. Está el temor de «le gustará a mi pareja», «se sentirá incomodo», «me juzgará», «pensará que quiero sexo a toda hora» (lo que no está mal, pero para ellos a veces puede ser mucha presión (así como lo sería para nosotras). Luego les hablaré de ello.

La cosa es que si nunca has permanecido mucho tiempo desnuda puede parecerte raro, incómodo y hasta «malo» . Sin embargo, te invito a que lo pruebes y te sorprendas con los resultados 🙂

Y aunque parezca una tontería, con esto he empezado a  trabajar el tema de aceptar mi cuerpo tal como es.

También he comprobado que mi vagina es normal, diferente a muchas, pero muy normal. Ya no me parece «rara», ni mucho menos fea.

He aceptado mi menstruación y eso ha hecho que tenga una relación con mi vagina mucho más cercana.

Aunque no voy a entrar en detalles con esto (tal vez en otro momento les hable al respecto), creo que eso ha sido importante para mi y me ha ayudado un montón.

Sobre mis pezones, aunque son grandes, son fantásticos y cada vez son más bonitos, porque los he aceptado y ya no me acomplejan tanto. 

Esto no es algo que cambió de la noche a la mañana, ha sido todo un proceso de auto descubrimiento, de aceptación, pero sobre todo de entender mi cuerpo.

De entender lo que quiero y lo que puedo aceptar de él.

No somos perfectos, a veces quisiéramos tener más o menos cosas, pero a la final el cuerpo que se nos ha dado es maravilloso y tiene todo lo que necesitamos.

De nosotras depende que él sea valorado cómo debe ser. Porque al fin y al cabo aceptar nuestro cuerpo empieza en nosotras.

Creando una rutina para aceptar nuestro cuerpo

Aceptar nuestro cuerpo como es no es una tarea que se logre de la noche a la mañana.

No te desanimes si pasan días y aún tras la «evaluación inicial» sigue sin gustarte, sigues encontrando defectos y problemas.

Aceptar a la persona que vemos en el espejo, puede no ser una tarea sencilla, pero es el primer paso y es un trabajo que debes hacer día a día. Poco a poco. Pero eso sí, de manera constante.

Por eso te recomendaría que hicieras una rutina de aceptación, por ejemplo:

Teniendo los dos primeros puntos claros (identificar y evaluar), pasamos a conocer mejor esa parte que no te gusta de tu cuerpo.

Para ello puedes mirarla constantemente. Comprende cómo funciona, para qué sirve y por qué es de esa manera.

Si tienes dudas, pregúntale a tu médico, habla con tu pareja de esa o esas partes que no te gustan a ver qué te dice. Llegará un momento donde no la verás con los mismos ojos y cada vez te parecerá más bella.

Elige una técnica que te ayude a que cada día aceptes esa parte de ti (para mi es el estar desnuda), pero también puedes hacer lo siguiente:
Párate frente a un espejo desnuda y repite palabras positivas.

El ejercicio se hace de la siguiente manera: ubica y observa esa parte de tu cuerpo que no te gusta. Identifica los sentimientos que te generan.

Seguro querrás salir corriendo, cerrar los ojos, rechazar lo que ves y hasta no querer mirar o aceptar esa parte de tu cuerpo. Pero debes mantenerte firme. Debes mirarla, observarla.

Recuerda que no eres la única que no acepta una parte de su cuerpo, piensa que de ti depende empezar a quererte y aceptarte.

Cuando logres verla, y a pesar de todas esas ideas negativas que lleguen a tu mente, di frases positivas como por ejemplo: «Me quiero y me acepto tal como soy», «Acepto mis defectos y me quiero tal como soy», «Así es mi cuerpo, voy a quererlo, voy a cuidarlo y me comprometo a ello».

Repite la frase con la que más te sientas a gusto, ve respirando y trata de relajarte.

Puede que no tenga sentido al principio, que ganen las frases negativas, pero sigue intentándolo.

Llegará un momento donde la digas sin problema y empezarás a creerlo.

Puedes hacer este ejercicio todos los días durante un par de minutos, al principio frente a un espejo, pero luego puedes hacerlo acostada en la cama antes de levantarte o acostarte o en la ducha.

Meditación y visualización. No trabajo todas las partes en la misma meditación, a veces solamente trabajo una parte de mi cuerpo por día.

Tú mira cómo te funciona mejor.

Lo primero es estar cómoda, ya sea acostada o sentada. Si te gusta puedes poner música relajan de fondo, aunque no es necesario. Luego visualizo esa parte que no me gusta.

Las primeras veces, trato de recordar cuándo dejó de gustarme, qué pasó para que dejara de gustarme.

Tal vez las primeras veces no recuerdes por qué no te gusta, puedes llegar a sentir miedo de pensar en ese momento.

No te preocupes, tómalo con calma y ve llegando a ese momento poco a poco.

Luego se debes pedir perdón a esa parte de tu cuerpo por no quererla y aceptarla.

Después empieza a darle las gracias por ser parte de ti, finalmente dile que la amas y la aceptas tal como es. Así te cueste.

Es un ejercicio que funciona para muchas, muchas cosas y te lo recomiendo.

Cuando han pasado varios días y al fin he llegado al meollo del motivo por el cual no me gusta esa parte de mi cuerpo y sobre todo, me he reconciliado con ese momento.

La meditación cambia a simplemente visualizar la parte, y decir mentalmente algo como:

«me acepto y me quiero a mi misma tal como soy. Mis ojeras (por ejemplo en mi caso) son mi encanto, me gustan y hacen parte de mi, las acepto tal como son» o simplemente «me acepto y me quiero a mi misma tal como soy».

Ten en cuenta que cuando digo meditación, no quiere decir que debes estar media hora o una hora pensando y hablando con esa parte de tu cuerpo (aunque si lo quieres hacer, perfecto).

Puede ser un ejercicio que hagas 10 minutos al día. Lo importante es concentrarse y la intención que pongas en el momento.

Al principio puede no tener sentido estos ejercicios, pero con el pasar de los días te aseguro que te sentirás con más energía, fuerzas y sobre todo empezarás a realizar pequeños cambios en tu comportamiento desde cómo te comunicas con tu cuerpo, hasta en cuidarlo cada día un poquito más.

Ahora bien, si esas partes de tu cuerpo requieren un poquito de ejercicio, empieza a crear una rutina.

No es fácil, lo sé, yo no lo he logrado. Pero hay que hacerlo.

Hay que intentarlo. Hay que proponérselo. siempre puedes hacer propósitos para estar mejor contigo misma, no importa en que época del año estemos 🙂

Estás son las técnicas que utilizo y que práctico.

Recuerda que también es importante cambiar la forma en que nos expresamos sobre nosotras mismas.

No seamos tan duras con nuestras palabras, no olvidemos que ellas son sumamente poderosas y que con ellas podemos sentenciar y acabar con nuestra autoestima o la de cualquier otra persona.

Así que cuidemos nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras palabras.

Aceptar nuestro cuerpo no es sencillo, sobre todo cuando llevamos tiempo creyendo que no es bonito, que es raro o que le falta o sobra cosas.

Empecemos a actuar de acuerdo a lo que queremos y seamos cada vez mejores.

“Tus creencias se convierten en pensamientos, tus pensamientos en palabras, tus palabras en actos, tus actos en hábitos, tus hábitos en valores y tus valores en tu destino”. Mahatma Gandhi.

Cuéntame si te ha gustado las técnicas que te he mencionado. Si has practicado alguna y cómo te ha ido con ella.

Si conoces otras o si no te interesa el tema en absoluto y prefieres hacer las cosas de otra manera.

Me encantaría conocer tu opinión al respecto al tema de aceptar nuestro cuerpo. ¿Te animas. a contarme tu experiencia?

Por Diana Garcés

Me encanta escribir sobre mis experiencias y las dudas que tengo con respecto a mi sexualidad y las relaciones. Por ello he creado este espacio para hablar y compartir contigo lo que vivo y aprendo.

28 respuestas a «Cómo podemos aceptar nuestro cuerpo y querernos un poquito más»

Genial post guapísima!!
Voy a introducir esas técnicas en mi meditación! Ni se me había pasado por la mente, siempre le he dado las gracias a mi cuerpo, pero interiormente, no se me ocurrió hacerlo con el exterior! Quiero reconciliarme con mis ojeras, es agotador luchar día a día con ellas!
Gracias por ayudarme con esto! Eres un sol!
Chu!!

Caro pues me alegra que esta nota te de ideas. Eso me alegra un montón y creo que solamente por ello vale la pena compartir lo que uno ha experimentado. Me hubiese gustado contarlo mejor, pero es lo que hay… 😀
Un abrazo mujer y mis mejores deseos para el próximo año 🙂

Hola Diana! Me ha gustado mucho el post, tiene mucho mérito la profundidad con que tratas el tema, es como que entras y sales en el mismo post y eso tiene mucho mérito. A mi de mi cuerpo no me gusta que se me cae mucho el pelo y tengo claridades, a parte de intentar tomar vitaminas y demas no puedo hacer otra cosa que aceptar mi pelo, hacerme cortes y colores que me favorezcan, aunque estoy abierta a otras sugerencias! En cuanto el cuerpo en sí a mi me ayuda mucho descansar bien y hacer pilates es algo que me ayudó muchísimo,a parte de tonificar, estar en forma y estirar es como que te sientes mejor con tu propio cuerpo, lo recomiendo totalmente. Un saludo y sigue así 🙂

Elisa, te cuento que a mi pilates me gusta, lo llegué a practicar un poquito hace algunos años, pero creo que soy más de yoga. Aunque quien sabe 🙂
A mi el cabello se me cae un montón, nunca he encontrado la razón, aunque eso no me mortifica (mucho) 😀
Un abrazo y gracias por tu comentario 🙂

Me encantó todo lo está escrito tan detalladamente. A veces hay cosas que no me pongo a pensar. El acostumbramiento de ver siempre el mismo cuerpo cuando puedes hacer modificaciones en él. También el aceptamiento del cuerpo frente a la pareja. Creo que es uno de los grandes temores de una mujer, no tanto el hombre.
Gracias por compartir este post. Me encantó!!
Besos

Estoy de acuerdo, Diana, en que primero hay que aprender a aceptar nuestro cuerpo tal como es antes de plantearse cambiar o mejorar alguna cosa. Mi cuerpo no será perfecto según los patrones de belleza que nos enseñan la tele o las revistas pero hace años que lo acepté y estoy contenta con él. Eso no quita para alimentarme bien, hacer algo de deporte y de vez en cuando hacerme tratamientos corporales para mantener a raya la celulitis 😉

No sé si ha habido alguna parte de mi cuerpo que no me acomplejase en algún momento: desde mi pelo (que odié profundamente) hasta mi color de piel, que no es traslúcido pero casi; por supuesto, mis ojeras y lo que me parecía un exceso de peso (nunca tuve exceso de peso). Ha pasado ya mucho tiempo y he aprendido el sentido de que soy como soy «porque necesitaba ser así», porque en ser así estaba implicado el propio rumbo de mi vida y esta esculturilla que poco a poco voy haciendo de mí misma.
Me fascina lo sometidas que estamos las chicas por los estándares publicitarios. Pocas se han podido librar de su presión: o porque son espectaculares (algunas, pobrecitas mías, sin otra valía) o porque ha habido causas que les merecían más aprecio.
Ahora que soy mayor, que me cuido con la alimentación, el ejercicio y el descanso, agradezco todo lo que mi cuerpo hace por mí cada día, como si me reconociera lo que buenamente hago por él. He aprendido a aceptar «casi todo de mí». Lo que más me cuesta quizá es recordármelo cada vez que aparece una nueva arruga, un nuevo descolgamiento, pelos donde no debería, lunares, manchitas… pero reflexiono y me digo: nena, con suerte, vivirás mucho tiempo con estas y otras «fealdades». Ocúpate de hermosearte en otros aspectos». Y respiro y me reconcilio de nuevo.
(Por cierto, un secreto: nadie nos ve tan horrorosas como podemos vernos a nosotras mismas. ¡Palabrita de experta!).
Enhorabuena, Diana, valiente. Haces honor a tu nombre…

Guapa, muchas gracias por tu comentario, me encanta. Creo que como dices estamos muy afectadas por la publicidad, pero el trabajo es nuestro y cuando hay aceptación viene la magia porque si nosotras nos vemos hermosas, el mundo nos verá así 🙂 Un abrazo preciosa 🙂

Genial Diana! Estos consejos me hubieran venido muy bien en mi adolescencia…
Ahora me acepto tal como soy. Conozco las partes que no me gustan, lo que quiero mejorar, pero no por ello me agarro a lo «negativo»
También sé reconocerme lo que está bien, lo que me gusta y creo que sé sacarme partido.
Creo que el primer punto para amarnos es aceptarnos, sin repudiarnos y con todo nuestro respeto hacia nosotras mismas.
Los ejercicios que propones me parecen muy interesantes.
Tenemos que aprender a mirarnos al espejo sin temor. Y a estar desnudas, como dices. Porque todo ello ayuda a nuestra psique a ser más fuerte, más generosa y más amable con nosotras mismas.
Un beso enorme Diana

Hola! nadie nos juzga tan duramente como nosotras mismas lo hacemos. Ponerse delante del espejo a evaluar que te gusta y que no es duro, sobretodo cuando no hay casi nada que te guste o por donde empezar pero es algo que debemos hacer. Sobretodo para sentirnos mejor con nosotros mismos porque nuestro cuerpo nos va a acompañar siempre. Besos!!

Diana ¡qué buen enfoque y qué sincero! Hay tanta verdad en lo que cuentas. Es difícil encontrar a mujeres que aceptemos nuestro cuerpo en su totalidad. Me resulta muy interesante tu forma de actuar para llegar a aceptarlo. ¡Lo pongo en práctica en breve! Muchas gracias y sigue inspirándonos.

Mi querida Diana parte de trabajar con nosotras mismas a diario es esta reconciliación con nuestro cuerpo, la cual, tal como lo desarrollas, no es para nada fácil, pedirnos perdón y aceptarnos es un proceso en el que podemos pasar días y hasta meses, pararte frente al espejo puede ser una acción diaria que nos cueste bastante, visualizarlo hermoso es aceptarlo y ver esas partes que no nos gustan con aceptación. Tienes toda la razón cuando dices que lo primordial es sernos honestas y reconocer esas partes que no nos gustan y luego trabajar seriamente en ellas, pero a la par y resaltando esas partes que nos encantan y que nos confirman a diario lo maravillosas que somos por fuera, sabiendo que la belleza es un reflejo perfecto de cómo somos por dentro, a mí también me gusta imaginar mi hermoso páncreas, mi columna, mi estomago, mi útero, mis huesos, mi maravillosa sangre recorriendo mi cuerpo, hacer esta visualización interna nos puede facilitar bastante hacerla luego por la parte externa, porque si imaginamos que nuestro hígado es tan hermoso como lo son nuestras caderas, habremos entendido este ejercicio de amor hacia nosotras mismas.
Un grandioso post de aceptación y amor propio.

Qué bonito guapa, la verdad es que muchas veces olvidamos esos órganos internos que tanto bien nos hace a nuestro cuerpo y que deberíamos agradecer, aceptar y también amar. Un abrazo preciosa, un excelente aporte como siempre 🙂

Diana me parece un post muy interesante y que puede ser de gran ayuda para muchísimas mujeres, porque la sociedad nos impone muchas reglas de como debe ser nuestro cuerpo, cuanto debe pesar, cuanto debe medir tal o cual parte, etc y todo esto nos puede llegar a acomplejar mucho y a que incluso queramos ocultar alguna parte de nuestro cuerpo. Y vivir así no nos hace felices.
La solución para salir de todos estos complejos pasa por aceptarnos, aceptar nuestro cuerpo y quererlo tal cual es. Y eso no siempre puede ser fácil, por eso me gustan tanto las técnicas que explicas en el post, ya que me parecen muy adecuadas para aceptar y querer nuestro cuerpo.
Un abrazo

Gracias guapa, la idea es que empecemos a aceptarnos poco a poco, hemos vivido mucho tiempo dejando que las cosas pasen por encima nuestro y no amándonos lo suficiente, es el momento de cambiar eso y hay que empezar con algo 😀

Amo encontrar estos tipos de post.
Cuando no aceptamos lo que somos, vivimos una vida sin amor propio. Aunque viendo la ola de bombardeo que tenemos, haciéndonos creer que necesitas una talla x para ser perfecta. El tema siempre tendrá de que hablar.
Como me hubiera ayudado conocer consejos como este cuando era adolescente.

Hola guapa!
Gracias por plantearnos este ejercicio tan interesante. Me he observado frente al espejo desnuda en muchas ocasiones, pero creo que nunca me he planteado con detenimiento qué partes de mi cuerpo me gustan, cuales no y cómo es mi relación con ellas.
Lo que sí he puesto en práctica es el dormir desnuda y a mí también me encanta! Es fabuloso sentir tu piel rozar con las sábanas y sentirte auténtica, plena, natural… Me parece todo un acto de sinceridad y de aceptación en sí mismo.
Seguiré explorando y te cuento! 🙂
Un abrazo gordote!
Ali

Buen dia, muchas gracias Diana por tus aportaciones tan valiosas, iniciar a trabajar con todas las partes de mi cuerpo q no me agradan hablándole a con cariño.
Seguiré tus consejos y ya te iré comentando como me siento, que al leer tus sugerencias pareciera sencillo pero ya,veré llevándolo a la práctica como me siento. Mil GRACIAS. Nos BENDIGO

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