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Relato erótico: Cómo seducir a mi marido

Tenemos un nuevo relato erótico que se titula: «Cómo seducir a mi marido» En este escrito descubrimos varios puntos interesantes que nuestra protagonista vive para tener una experiencia sexual diferente con su pareja.
Desde atravérse a ir a una tienda erótica, comprar varios productos en un sex shop online, hacer un baile erótico, hasta descubrir que es multiorgasmica gracias a su seducción.
Espero te guste y como yo, disfrutes y aprendas de este relato:


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Para lograr seducir a mi marido he vencido mis miedos y he entrado, por primera vez, en una tienda erótica.
Debo confesar que busqué en las páginas amarillas y encontré una en mi ciudad. Tenía mucho susto de ir, además de miedo y mucha vergüenza de que alguien me reconociera y le contara a mi familia dónde estaba. Ya sabes como son los chismes.

Que se enterara mi marido también me tenía aterrada, pero lo peor era que lo supieran mis amigos, familia o compañeros de trabajo. En fin, que en general el susto que tenía por ir a un lugar de estos era una cosa absurda pero lo sentía en las entrañas.
Así y todo, con el miedo en los talones y siendo lo más positiva posible, me llené de valor y fui al lugar.
Como era de esperar el sitio era todo lo que había esperado. Eso no es muy cierto, era mucho más de lo que podía llegar a imaginar.
Habían muchos objetos y cosas para observar, no sabía por dónde empezar a mirar, había tanto para elegir que era abrumador estar allí, sumado a eso el hecho de que estaba nerviosa por ser descubierta, no saben lo mal que la pase. Aunque en el fondo estaba encantada con todo lo que veía.
Tras mucho caminar y ver lo que había, desde cosas tan sencillas como condones de todos los colores, texturas y sabores, juegos de mesa, afrodisiacos, aceites, lubricantes, lencería, otro tipo de juguetes más al estilo 50 sombras de Grey y hasta muñecos fetiche. El lugar era impresionante, no sabía que existía tanta cosa.
Pero lo que más me llamó la atención de todo esto fueron los consoladores que veía, había de todo tipo y de diversas clases. Unos muy pequeños, como un labial, a otros tan grandes que es imposible que una persona tenga un miembro de ese tamaño ¿O será que sí es posible?
También habían consoladores para hombres, algo que nunca había visto, de hecho ni sabía que existían ¿Sabías que existen consoladores para hombres?
Definitivamente vivo en un burbuja y es impresionante ver todo lo que puedes encontrar y todo un mundo por descubrir en una tienda erótica.
Lo mejor es que hay alguien que siempre te da información, así de vergüenza preguntar o te pongas roja como un tomate.
Yo la verdad no me acerqué a preguntar, el miedo a ser descubierta era demasiado. Simplemente observe como atendían a otras mujeres, hombres y hasta parejas. Yo desde lejos solamente leía, tocaba y después de un rato allí descubrí que tenían un sex shop online.
No se me había ocurrido pensar que había tiendas virtuales que vendieran estos productos. Con eso en mente salí sin comprar nada pero con una idea clara: me iba a meter a una tienda online e iba a comprar algún kit de vibradores para jugar, ya sea yo sola o con mi pareja (si él estaba dispuesto y se dejaba seducir como estaba planeando).
Ya los había visto, tenía una idea de cómo y cuáles quería y estaba dispuesta a pasar por ello, pero en la privacidad de mi casa. Esperando que nadie se diera cuenta de lo que estaba haciendo.
[piopialo vcboxed=»1″]Lo confieso: tenía vergüenza de que alguien supiera que iba a comprar un vibrador en un sex shop[/piopialo]
Por lo menos hoy en día las compras por Internet son muy comunes y mi esposo sabe que me gusta comprar algunos libros en Amazon y cuando he estado enferma hasta el mercado lo hago en línea. Así que no era raro que llegara un paquete a mi nombre.
Entonces me puse manos a la obra.
Entré en muchas sex shops virtuales, elegí una donde encontré lo que necesitaba, encargué entre su gran variedad de productos un par de vibradores para mí y para mi pareja, lubricantes y algunos otros juegos.
Compré además lencería erótica que nunca he visto y desde luego no tenía entre mi ropa y pagué encantada y me dispuse a seguir con mi plan de seducir a mi marido.
Empecé yendo a mercar y comprando ingredientes para hacer una cena fabulosa.
Me compré un vestido que no me pondría para salir de casa nunca y unos zapatos que según he leído en algún libro erótico le llaman «fóllame».
Con esto listo, tenía que poner a mi marido a tono. No sabía cómo abordarlo personalmente, así que le envíe un e-mail con un relato que había leído en uno de los libros.
Ese día no fui a trabajar, pero él no lo sabía. Me quedé en casa alistando la cena, poniéndome hermosa para él y alistado todo lo que me había llegado del sex shop, estaba muy satisfecha con la buena compra de consoladores que había realizado, además de los otros juguetes y con la hermosa prenda que ahora tenía en mis manos.
Esto no podía salir mal.
El mensaje que le envíe a mi marido, es el más seductor que he escrito en mi vida y el relato, que adapté, decía mucho de lo que quería para ese noche y que me es imposible decir en palabras. Se lo envíe a eso de las 5pm cuando ya tenía casi todo listo.
Normalmente él llega a casa entre 6:30pm o 7:30pm a más tardar. Ya había puesto la mesa y me había vestido para la seducción.
Estaba prendiendo las velas del cuarto cuando él apareció.
No eran las 6pm aún. Al parecer el mensaje le gustó mucho porque estaba encantado con lo que veía.
Se le notaba excitado, pero yo quería seducirlo. Así que con toda la coquetería que pude reunir a pesar de los nervios, lo invité a tomar una copa, comimos cómodamente y disfruté filtreando con él.
Han sido muchos años de matrimonio, realmente nunca hacemos esto y fue divertido y diferente, creo que los dos lo disfrutamos. Luego lo invité al cuarto y estando allí empezaba en serio lo que iba a ser la seducción a mi marido.
Puse música suave y le dije que haría un baile para él.
Él estaba mudo de asombro pero se sentó en la silla y esperó a que yo hiciera lo que tenía planeado. Este lo había ensayado hace unos días gracias a varios vídeos de Youtube. Estaba lista, nerviosa, pero decidida y preparada.
Empecé contoneando mis caderas y poco a poco me fui quitando el vestido sexy que tenía.
Él estaba muy excitado, lo podía ver desde donde yo estaba, con mis tacones de aguja, y esa liguero sexy con el que quedé al final. Porque no me quite toda la ropa.
Quedé vestida con lo que había comprado en la tienda online para que él al final terminara de desvestirme o me hiciera el amor con ella puesta, si así lo quería.
Luego le hice mi regalo. Saqué una caja y se la entregué, con la idea de que supiera lo que quería a continuación.
Soy muy mala pidiendo lo que quiero en cuanto al sexo y pensé que esta era una buena manera de decirlo sin decirlo realmente. No sé si me entiendas, pero en palabras no era capaz de pedirlo.
Él se sorprendió al ver lo que había en la caja.
En el kit de vibradores había uno para el punto G, la vagina y desde luego un vibrador anal, uno para él y uno para mi. La caja además contenía lubricantes, aceites y hasta bolas chinas y vendas para los ojos…
Se sorprendió por lo que yo quería, pero no dijo nada. Tomó lo que más le llamaba la atención, y desde luego era lo que yo quería, se lo había dicho en mi relato y decidió empezar con los lubricantes y los consoladores.
Yo estaba muy excitada por lo cual cuando empezó a besarme, me puso la venda en los ojos y me bajó el liguero para acariciar mis senos. Creí que iba a explotar.
Luego me tomó de la cintura me volteó y levantó el pequeño faldón que tenía, me sacó las tangas diminutas y empezó a acariciar mi culo.
Yo sabía que él siempre había querido jugar con él, pero me negaba en redondo al tema. Tenía miedo, pero esta vez estaba dispuesta a dejarle hacer lo que quisiera.
Así que intente relajarme, por lo menos él seguía jugando con mis tetas con una mano mientras besaba mi culo y con la otra mano masajeaba mi trasero.
Estaba muy caliente y cuando él bajo la mano y empezó a tocar mi sexo buscando mi clítoris, pensé que iba a tener un orgasmo ahí mismo, nunca me había sentido así.
Se encarnizó con mi entrada hasta que estaba húmeda y metió en mi vagina uno de los vibradores con control remoto.
Mientras jugaba con el vibrador siguió también jugando con mi culo. Me echó un aceite y empezó a masajearlo, yo no paraba de moverme, quería que ese consolador me hiciera volar, pero él controlaba el movimiento. Controlaba todo lo que sentía y lo que pasaba.
El tener los ojos vendados daban una sensación de irrealidad, pero sobre todo hacía que me concentrara en lo que estaba sintiendo.
Estaba centrada en mi y eso era lo que quería.
Así que simplemente me quedé allí gimiendo y disfrutando porque no podía hacer más.
Luego empecé a sentir que metía algo en la entrada de mi culo. Tenía susto al principio pero él me decía cosas al oído como: lo bella que estaba, lo sexy que me veía tendida así, lo muy excitado que estaba él. De hecho su evidencia la sentía en mi cadera y eso me encendía más.
Empezó metiendo un dedo, luego, dos, luego tres y juro que sentí que me corría sin parar en un momento. Después empezó a meter uno de los consoladores anales y sacó el vibrador que tenía en mi vagina.
No sé en que momento se desvistió. Creo que me evadí unos segundo o tal vez horas. Pero empezó a penetrarme vaginalmente, mientras que el consolador seguía en mi ano.
La sensación que la doble penetración generaba en mi, era alucinante. Sentía un mundo de sensaciones, creo que tuve más de un orgasmo en ese momento.
No tenía idea que fuera multiorgasmica pero me sentía levitar a cada momento y él estaba al borde, lo sentía.
Cuando llegué a un alucinante orgasmo, sentí que él sacó el dildo de mi culo y sin piedad empezó a meter su pene en mi entrada trasera.
Nunca lo habíamos hecho así, esta era la primera vez para mi, pero él parecía que tenía experiencia y eso me encantaba porque no me hacía daño y por el contrario me hacía sentir fabulosa y segura.
Él estuvo un momento entrando y saliendo de mi culo que estaba tan excitado como el resto de mi cuerpo y empezó a correrse mientras con sus mágicos dedos se aferraba a mi clítoris.
No creí que podría correrme otra vez, pero así fue. Tuve un nuevo orgasmo mientras que mi esposo, por primera, vez se venía en mi culo.
Yo estaba aún medio vestida. Tenía los tacones y la ropa bajada o corrida donde debía ser para el acceso de mi esposo. Él tenía una sonrisa de satisfacción y felicidad absoluta y yo estaba encantada.
Me dijo que nunca se había esperado esto y que le encantaba que le hiciera este tipo de sorpresas de seducción. Le dije que la próxima vez quería jugar yo con él y me dijo que cuando quisiera.
Seguiré leyendo e investigando porque la verdad quiero hacerlo, me excita pensar en ello y sé que él puede disfrutarlo tanto como lo he hecho yo.
De más está decir que seducir a mi marido para que tuviéramos una noche de sexo diferente y disfrutar al fin de las maravillas del sexo anal, ha sido una experiencia que cambió nuestras vidas en la intimidad.
Ahora jugamos más, nos divertimos el uno con el otro y entramos juntos a tiendas online para comprar más juguetes para seducirnos mutuamente.
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¿Qué te ha parecido este relato? ¿Crees que nuestra protagonista no debió tomarse tanto trabajo para seducir a su marido? ¿Crees que de verdad todos los hombres están dispuesto a una penetración anal? ¿Has disfrutado ya del sexo anal, cómo ha sido tu experiencia?

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