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Relato erótico: Una mujer sumisa, el hombre que cambió mi idea del sexo

El relato erótico de hoy tiene una continuación que puedes leer en este post titulado: Enamorada de un hombre que le gusta el control  En este relato te cuento cómo la protagonista de la historia conoció al hombre que cambió su idea del sexo.
Recuerda que si te gusta este relato puedes compartirlo en las redes sociales con el hashtag #SábadoErótico


Debo confesar que nunca me consideré una mujer sexy. Siempre pensé que tenía «algo» interesante, sobre todo cuando joven, pero con los años esa idea se fue apagando.
Hace un año me separé de mi esposo, tras 15 años de relación. Tengo 36 años y aunque me imaginaba ya solterona porque quién se va a fijar en mí ya tan gastada y con esa edad.
Sobre todo tenía miedo porque no sabía si podría ofrecer algo a un hombre, cuando quedé tan quemada después de una relación tan larga con el mismo hombre.
[piopialo vcboxed=»1″]A veces, cuando menos lo imaginas, los sueños más salvajes y secretos se hacen realidad[/piopialo]
Me fui en un viaje de auto-descubrimiento. Mi primer viaje sola, en el que quería conocer, pero sobre todo demostrar que puedo valerme por mi misma.
Aunque no iba pensando en tener una ventura sexual, las cosas a veces van por donde tienen que ir y una solamente puede disfrutar del viaje.
Fue así como estando en un pequeño pueblo de Montana, Estados Unidos, con unas vistas increíbles, me enamoré del lugar. De la tranquilidad y de la amabilidad de la gente.
No lo pensé dos veces y alquilé una hermosa casita de campo, muy privada con mucho verde.
Llevaba ya un par de días en el pueblo cuando me topé con una mirada que me cautivó.
Un hombre con unos ojos azules, de una tonalidad que nunca había visto en mi vida.
Pero eso no era lo asombroso, lo que realmente me dejó prendada era la manera en qué me miraba y la fuerza que veía en sus ojos.
Sin embargo, no pasó a mayores, yo lo vi un par de veces más. Nos mirábamos, quedábamos enganchados por unos minutos, tal vez segundos y él seguía su camino.
Un día, no aguanté más y le pregunté a la chica de la cafetería donde iba a trabajar en mi computador todos los días, quién ere el hombre.
Ella me dijo que pertenecía a una de las familias más grandes e influyentes de Montana, que tenían varios ranchos en los alrededores y que él era un misterio para todas las mujeres.
Según la chica, era muy exigente y difícilmente se veía con una mujer. Al menos no con ninguna del pueblo.
Yo estaba llena de curiosidad, pero era difícil encontrar cómo presentarnos. Aunque veía un interés en su mirada, también es cierto que si él hubiese querido ya nos habríamos conocido y yo era bastante tímida como para lanzarme, no me veía haciéndolo la verdad, por más ganas que tenía de conocerlo..
Con mis inseguridades con respecto a los hombres, a mi cuerpo, a mi desempeño sexual… decidí dejar el tema quieto. El tipo era demasiado misterioso y guapo para mí y yo necesitaba estar sola. Era lo mejor.
Un día la dueña de la cabaña que alquilé me invitó a su casa a una reunión familiar. Resulta que ahí apareció él. Era su hermano.
Nos presentaron y todo fue muy formal y muy intenso. A pesar de que estaba muy nerviosa, también estaba muy excitada, no sé, él tenía algo en su mirada que me calentaba como nunca ninguna caricia lo había hecho.
El hombre, que se llama Tom, era increíblemente guapo. Su mirada, sus labios y su fuerza eran impresionantes. Además era alto, con un cuerpo trabajado no en un gimnasio, sino gracias al trabajo físico en el campo.
Como esos tipos que solamente vez en las televisión o lees en los libros y crees que no existen de verdad.
Además, su voz era hipnótica. Me tenía completamente embrujada.
Me llegué a asustar, pero estaba tan en sintonía con él que nada importaba.
Sin embargo, podía notar que aunque estaba interesado en mí, algo lo frenaba, y yo no sabía cómo dar ese paso para romper esa barrera.
Lo sé, era una locura, pero yo no iba a vivir eternamente en este lugar del mundo. Se me ocurrió que podíamos tener una aventura, aunque lo dicho, mis inseguridades eran un gran problema.
Así que me dispuse a tomar valor líquido. Intenté que fuera poco, el licor y yo no somos los mejores amigos, pero cuando empecé ya no pude parar, por lo que obviamente te imaginarás, terminé hecha una cuba (muy borracha).
Tom me cuidó, me llevó a casa y estuvo conmigo toda la noche. A la mañana siguiente, me había hecho el desayuno y yo estaba completamente avergonzada.
Hablamos un poco, nada importante, y ya se iba a ir y yo no sabía cómo pedirle que se quedara.
Me sentía tan tonta, con ganas de pedirle que me jodiera de una maldita vez y sin poder decir las palabras por miedo a que me rechazará y el poco amor que sentía por mí misma se esfumara del todo.
Así que me callé, pero cuando iba a salir me dijo:

– Veo tu deseo, yo también lo siento. Sin embargo, no sé si tu puedas darme lo que necesito.
– ¿Qué necesitas? – Le dije con la voz temblando.
– Necesito que te sometas a mí. Me gusta tener el control.
– ¿El control? – No entendía de qué hablaba, ¿Quería una mujer sumisa?
– Sí, me gusta someter a mi pareja a nivel sexual. Soy exigente y no sé si tu te puedas permitir el darte a otro. Esperando que esta persona te de lo que necesitas, aunque tú no sepas qué es y no puedas controlarlo.
– ¿No sé muy bien de qué hablas, pero cómo sabes que no te lo puedo dar si ni siquiera sé de qué va el tema? – Me iba llenando de valor a medida que él iba hablando, aunque estaba súper nerviosa.
– El tema va, en que me gustaría amarrarte a mi cama. Besarte todo tu cuerpo y hacerte venir de diferentes maneras. También me gustaría meter mi pene en tu boca y follarte hasta que tragues mi semén o hasta que quiera penetrar tu culo o tu vagina, lo que yo quiera, cuándo yo quiera.

Bueno, la verdad es que eso no sonaba tan mal. De hecho me estaba excitando de escucharle decir lo que me haría.
Nunca nadie me habían hablado así, pero a mi cuerpo definitivamente le gustaba la idea.

– Además – Continúo Tom – También me gustaría darle un par de azotes a tu culo y ver mi marca en él mientras te tomo por detrás. ¿Crees que podrías soportar eso? ¿Crees que si te digo que me des una mamada en este momento lo harías sin esperar nada a cambio? Solamente porque yo lo quiero.

Me miraba con esa intensidad que yo solamente quería derretirme en él.
No sabía que decir, nunca había hecho nada de eso. Sí había leído alguna novela erótica sobre ese tema, pero tampoco es que fuera una experta.
Debió haber visto algo, porque sin yo decirle nada me dijo:

– Sí. Puedes tomarlo, veamos cómo nos va este fin de semana entonces…

Dejo la puerta y se acercó donde yo estaba. Todavía mirándome intensamente, todavía sin yo decir una palabra. Me subió en la encimera, me agarró con sus dos manos la cara y me dio el beso más caliente que nadie me haya dado jamás.
Así empezó una nueva vida para mí. Algo tarde dirán algunos, pero qué va.
Llegó en el momento justo, cuando estaba preparada sin saberlo para tener a un tipo que sabía lo que quería y no tenía miedo de exigirme que yo tomara mi placer y su placer siempre.
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Si quieres leer la continuación de este relato, te invito a leer: Relato erótico: Enamorada de un hombre que le gusta el control

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10 comentarios

  1. Creo que le darán lo que nunca le an dado y encontrar un biscocho disponible, es como para no perder la oportunidad, asi que me imagino que le dara rienda a la hilacha.
    Me gustaría saber lo que siegue…promete.

  2. quiero saber que pasa con la historia … ami me han pedido es clase de cosas ultimamente no será si sera por la moda de las novelas estas,pero no sé que hacer…

    1. Erika, pues pediré la siguiente parte y espero que con ella nos de muchas más ideas.
      Personalmente creo que es más que una moda, es que muchos quieren salir del «armario» en cuanto a sus preferencias sexuales y han visto en esta tendencia una oportunidad para hacerlo.
      Creo que si tu pareja es bien hábil en el tema, puede ser muy divertido 🙂

    2. Como hacer todo eso puede alguien sentirse amada , ese para mi es un depravado , yo lo mando a «freir monos» no hay nada mejor que un hombre que te ama , te cuida , te proteje se preocupa de ti , yo con un tipo asi la verdad que me daria asco , prefiero estar sola que con un hombre asi

      1. Gladys es un tema de gustos y preferencias. Para ti puede ser muy fuerte, pero hay mujeres que les gusta y no necesariamente estamos hablando de violencia, es simplemente una forma de practicar sexo diferente. Un abrazo y gracias por dejarnos tu punto de vista 🙂

  3. Excelente relato nos deja con ganas d leer mas y en cuanto ak hay moda o tendencia d este tipo d relacion sexual, mas bien es k tanto mujeres y hombres deseamos conocer y experimentar mas del sexo desconocido.